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Bigconnorfan

 

Todo empezó cuando terminé el colegio. Decidido a seguir con mis estudios pero sin ninguna universidad lo suficientemente buena para hacerlo, tuve que mudarme a la capital del país. Solo. Sin mi familia ni mis amigos. Pero lo hice. Debido a mis excelentes notas durante mi secundaria, conseguí una beca en una prestigiosa universidad conocida tanto por su excelencia académica como deportiva. En un país como el nuestro, ambas sumamente importantes. La beca consistía en que ellos me pagaban todo, incluso el alojamiento y la alimentación, lo que sí, iba a compartir departamento con dos estudiantes más, pero dije que más da, nada puede salir mal. 

 

      Era un lunes de principios de marzo y todavía era verano cuando llegué a la gran ciudad. Fui directo al campus de la universidad donde me habían dicho que me explicarían mejor como sería el sistema de la beca. Llegué a la universidad y no lo podía creer. Era otra ciudad adentro de la ciudad. El parque era inmenso y habían varios edificios dentro de este donde debían de estar las clases y las instalaciones. Fui al edificio principal y hablé con la señora de admisiones. Estuve allí una hora y un poco más que fue todo lo que tardó en explicarme todo el sistema de las clases, horarios, lugares y mi departamento. Me dijo que lo compartiría con unos tales Tomás y Rodrigo Morrudos. Mellizos. Que coincidencia pensé. Le agradecí a la señora por tomarse su tiempo y luego de explicarme como llegar al departamento, que por suerte estaba dentro del campus, partí con mi valija y bolso listo para desempacar y comenzar esta aventura. 

 

      Caminando por el parque me di cuenta de algo. Todos eran muy altos. De por sí no soy una persona alta, y tampoco grandote, mas bien la gente me definiría chiquito. Por ahi escuálido algunos con peor humor, pero nunca había sido un tema serio en mi vida. Tenía 18 años y medía 1,68 cm y pesaba unos 60 kilos. No esta tan tan mal, eso pensaba yo. Llegué al edificio y era enorme. Entré y había mucho alboroto de gente. Todos de mi edad o un poco más grandes buscando sus deptos y acomodándose. Claro eran los primeros días del año. Subí cuatro pisos por la escalera, la fila del ascensor era muy larga, y llegué a mi piso. Busqué el numero 403 e introduje la llave que me habían dado. Abrí la puerta y lo primero que sentí fue un olor masculino, a macho. Entré y vi que era un depto bastante chico, pero muy util. Tenía una pequeña cocina con microondas incluido, en esta misma una mesa con cuatro sillas, una heladera y la pileta con la canilla para lavar los platos. Una puerta abría a un pequeño baño con inodoro, bidet y ducha, y la otra puerta restante llevaba a mi cuarto. Al abrir la puerta me corregí diciendo nuestro cuarto. Había una cama cucheta y otra cama. La cama individual estaba tomada por un bolso grande y la cama superior de la cucheta lo mismo. Puse mi bolso en la cama que quedaba, la de abajo. Me di cuenta que no había tanto espacio entre esta y el colchón arriba mío pero no me quedaba otra. Había llegado tarde. Me senté en mi cama y me puse a desempacar. Había un ropero con tres secciones bien divididas para cada uno, un alivio. Mientras que hacía esto vi que habían unas zapatillas muy grandes en el piso. Agarré una y me fije el talle. Talle 50, no lo podía creer. Yo calzo 39 tan solo. El pie de ese ser humano debe ser inmenso. De curioso lo olí al zapato. Sentí algo y lo dejé en el piso donde estaba. Después de empacar fui a la cocinacomedor que era nuestro depto y me senté en el sillon que olvide mencionar, grande pero no se si para tres personas, y me puse a mirar television. Debían de ser las 7 de la tarde y me empecé a adormecer...

 

       Me desperté de golpe por el ruido de unos pasos pesados en el pasillo de afuera. Escuché dos voces. Graves. Muy graves. Retumbaban y las vibraciones entraban al depto. Hablaban de un entrenamiento. Y de que iban a estar con un compañero de cuarto. De repente se abrió la puerta. Del marco no provino nada de luz. Solo oscuridad. Se agachó y puso de costado para pasar por la pequeña, para él, puerta. Acto seguido lo siguió un gigante de su mismo tamaño. Yo estaba acostado en el sillón y todavía no se habían dado cuenta de mi presencia.

  • Te vino bien el gimansio e! Mira este culote!- el gigante de pelo rojizo le apretó con su manopla la nalga inmensa del de pelo castaño. 
  • Te gusta este cuerpo que tengo e. Puedo jurar que cada vez estoy más grande, más gordo y más puesto. Mirá lo que son estas tetas!- empezó a rebotar dos melones gigantescos y fue entonces cuando se sobresaltó y frenó de golpe. Me miró a los ojos. Me vió. 
  • Mirá quien está acá hermano! Nuestro compañero, mejor dicho compañerito, de cuarto! Es enano! JA JA!- su voz grave retumbó en mi cabeza y empecé a pararme un poco asustado que me haya visto viéndolo e intimidado por su tamaño. Se me acercó a mí y con su altura y ancho me intimidaba. Era un gigante. Mirandolo desde abajo parecía incluso más grande. Me intenté parar y caí para atrás pero dos manoplas callosas y calurosas agarraron mis brazitos y espalda. 
  • No te caigas chiquito! Vení para acá que te queremos conocer mejor.- me levantó y estaba inmovilizado en el aire por sus manos. No podía creer la fuerza que tenía este hombre. Me puso frente a su cara y pude ver lo fachero que era. Seguía teniendo un poco cara de niño pero su barba recien afeitada mostraba que ya era adulto. Los pomulos bien marcados, labios gruesos, ojos marrones, y un cuello muy grueso. El enfocó sus ojos en los míos y rapidamente desvíe la mirada al piso. Estaba levitando al menos treinta centimetros de este. 
  • Emm hola. Soy Ramon su su compañero de cuarto.- dije tartamudeando. 
  • Hola chiquitin! Yo soy Ro, y él mi hermano Tomás. Somos mellizos como podes ver. BROAAAAR.- un eructo largo y potente directo a mi cara.- JA JA siempre me pasa, ahí te bajo enano me olvidé que te estaba levantando.-

Volví al piso y ahí dimensioné el tamaño de ambos. Me llevaban al menos tres cabezas o más, y de ancho tres cuerpos si o sí. Estaban en musculosa y shorts cortos que dejaban poco a la imaginación. Tenían el cuerpo igual ambos. Dos caras grandes sumamente atractivas, Ro morocho y Tomás un poco más rojizo el pelo. Un cuello grueso y fuerte. El pecho más ancho que vi en mi vida, con dos hombros redondos y fuertes y dos tetas musculosas y gordas. Eran dos bolas de bowling. Tenían una solida panza pero que se le marcaban por sobre ese musculo grasoso los abdominales. Por debajo de los hombros, unos biceps gigantescos, más grandes que mi pecho, y antebrazos gruesos y firmes. Me impresionaron las manos, anchas y con dedos como morcillas. Tenían gambas gordas y tonificadas, muy anchas, con dos rodillotas impresionantes. Los gemelos enormes, y pies peludos de talle 50, gordos jugosos y de gigante. Todo este análisis lo hice en los 5 segundos en los cuales estuve parado enfrente de los colosos que iban a ser mis compañeros de cuarto. 

  • Nos vas a contar algo más de vos o que?- dijo uno de los gigantes que tenia en frente mío. 
  • Ss si. Llegué hoy del interior del país y estoy con una beca acá. Y voy a estudiar economía.-dije casi como soldado. 
  • Miralo al enano. Dejaste todo para venirte aca? No conoces a nadie?-
  • Mm no.- ya ganando un poco de confianza.- Ustedes son los primeros con los que hablo, sin contar la de admisiones.-
  • Bueno no pasa nada. Porque ahora vas a ser como un hermano nuestro!- Ro se emocionó y me levantó devuelta abrazandome con sus brazotes. -Mejor dicho, un hermanito!-

 

 

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Ro20316

Ya empezamos.

Me encanta tu manera de contar la historia.

La haces divertida. 

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Bigconnorfan

jajajaj me cuesta un monton a veces y otras veces fluye. Me pasa que escribo de a poco, pero me da fiaca subirlo si es poco pero al mismo tiempo me cuesta escribir en mas cantidad. Asi q es un ciclo que no termina

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Bigconnorfan

Ya era tarde y yo estaba muy cansado debido al largo día asi que usando esa excusa decidí ir al cuarto a dormir. Solo podía pensar en el tamaño de mis dos compañeros de casa. Eran inmensos. Y me iba a tocar a mi convivir con ellos. Desde mi cama los podía escuchar hablar, con sus voces graves. De a poco me empezó a gustar escucharlos hablar, aunque no presté atención a lo que decían, y me fui adormeciendo. Que raro, pensé, se callaron las voces. 

  • PUM!- la puerta del cuarto que conectaba al monoambiente funcional salió volando contra la pared. Supe que No sería la unica cosa que se rompería del departamento.  

Sobresaltado salté de la cama sin saber que estaba pasando. 

  • JA JA JA. Me fui de mambo!- dijo Toto. 
  • Sos un boludo! JA JA.- le dijo jugueteando Ro chocando cuerpo con cuerpo, todos esos musculos gordos frotandose hicieron que se me parase la pija, pero rapidamente me tapé. -Te queríamos asustar Ramon. Pero se le pasó la fuerza a este. Igual tenés que saber que viviendo con nosotros estas cosas pasan. De cualquier manera, esa puerta no servía de mucho.-
  • Jaja tranqui, me estaba durmiendo justo.- 
  • Que paja me das enano, vas a dormir abajo de Rorro. Se tira unos pedos.-
  • No te hagas que vos tambien puto. Las proteinas nos hacen efecto a ambos.- habiendo dicho eso se empujaron devuelta juguetonamente entre ellos. Yo seguia hipnotizado con sus cuerpotes y proporciones. Parecían gigantes.
  • Dicho y hecho, ya es hora de irse a dormir.- dijo Toto, y acto seguido se sacó la musculosa revelando su cuerpo de elefante. Me impresiono sus tetas peludas e inmensas, y su panza, grande pero con los abdominales casi marcados. Se bajó el short y el bulto era anormal. Parecía mas grueso que mi brazito y casi igual de largo que mi antebrazo. Roro lo siguió a su hermano, la unica diferencia en su cuerpo siendo que él  estaba afeitado pero sus pelos estabam volviendo a crecer lo que me hizo pensar que seguro picaría tocarle los pectorales. Las gambas de ambos eran inmensas, peludas y gruesas. Pero lo más impresionante era su culo gigante. Fibroso y redondo. Musculoso y gordo. Sin tocarme me vine. No sé como hice para disimularlo tan bien siendo la primera vez que me habia pasado. Siendo honesto, la primera vez incluso que había acabado viendo a un hombre, en este caso dos gigantes. 
  • Que estás mirando que te quedaste tildado enano?- dijo Toto. Me quede helado. 
  • No será que te gusta este culote o si?- dijo Rorro acercando su culo inmenso a mi cara, bloqueando completamente mi periferia con sus dos cachetes y la linea fuertemente delineada debido a que el calzon no podia contenerlo casi que. No supe que decir. Solo queria acercar mi cara y olerlo. -JA JA! Te estamos boludeando tranki. Bueno hora de dormir!-

 

Toto se metió en su cama y esta crujió ante el peso del gorila. Rorro apoyó sus manos sobre su cama, que era la cucheta arriba mío, y se impulsó. Siendo tan alto, y fuerte, tan solo fue un saltito. Pero aun asi la cama se tambaleó. A los pocos minutos los ronquidos se dejaron escuchar. Muy ruidosos y largos, pero me tranquilizaban. Iban en sintonía al menos. Mirando hacia arriba podía ver como la figura de Rodrigo se delineaba por debajo del colchon, e incluso las tablitas parecían ceder ante el peso del gigante. Podía ver su espalda, pero lo que mas se marcaba era su culo. Dos melones. El hombre no entraba en la cama y se podía ver como sus pies se tambaleaban varios centimetros sobre el aire. Yo no llegaba ni a comoletar 3/4 de mi colchon. Ahora que me ponía a observar, eran grandes las camas. Miré a mi derecha y podía ver como el pecho peludo de mi otro compañero de cuarto subía y bajaba al ritmo de su respiración. Esa noche soñé con gigantes. 

 

Cuando me levanté al día siguiente ya se habían ido. Que raro que no los escuche levantarse pensé. Fui al baño y me encontré con un cago gigante. Ocupaba casi todo el inodoro. Que asco, pero aun asi me impresionó el tamaño. Tiré la cadena y después de lavarme los dientes fui a desayunar. Me preparé para arrancar mi primer día de universidad y partí del pequeño departamento, ahora monoambiente, en busca de mis clases. Me costó encontrar las aulas, pero conocí gente y rápidamente me hice amigos nuevos. Habían varios que estaban igual que yo. Las materias me gustaron y arranqué con el pie derecho por suerte. Cada tanto pensaba en los mellizos y en lo que debían estar haciendo, me daba intriga no se por que. Me gustó eso.

A la hora del almuerzo me senté con mis nuevos amigos, tres mujeres y dos varones. Mientras que comíamos fuimos charlando y conociéndonos más, me contaron que las mujeres les había tocado juntas para compartir departamento, y a los varones lo mismo, y es por eso que ya se habían hecho íntimos como ellos decían. Dijeron que los compañeros de vivienda son con los que más vas a compartir, y con los que más tiempo vas a estar, así que nada mejor que hacerte amigo de un principio. Pensé en cuando los gigantes dijeron que iba a ser como un hermanito para ellos. Y hablando de roma, los vi de lejos a ambos caminando hacia un edificio. A pesar de yo ser petiso, ahora que los seguía comparando con los demás, seguían siendo gigantes. Debían medir dos metros? La verdad no se. Pero su cuerpo era dos o tres veces más ancho que el de cualquiera de la universidad aparte. Iban con un paso dominante, como si fueran dueños de la facultad, o del mundo. Se reían y chocaban juguetonamente al caminar. Estaban vestidos parecidos, en jeans apretados que dejaban poco a la imaginación delinenado sus macetas y marcando sus culos robustos, remera apretada que marcaba su protuberante pecho y sólida barriga, con mangas cortas que no daban lugar a sus brazos del tamaño de arboles expandirse aún más. Mientras ambos caminaban juntos se veía como la gente los miraba. Las mujeres sin disimular, y con un dejo de lujuria. Y los hombres de reojo, o a lo lejos, con miedo de entablar miradas. Supe que a más de uno, se le estaba despertando el amigo en el momento. Uno de mis amigos me vio mirandolos fijo y dijo:

  • Wow son inmensos!- a lo que toda la mesa se volteó para mirarlos. 
  • Que hacías mirandolos vos che?- dijo jodiendo una de las chicas. 
  • Jaja nada boluda, los miraba porque Esos son mis compañeros de cuarto!- la cara de los cinco se les transformó. Las chicas felices porque ya sabían como iban a conseguir sus números. Y los chicos no pude descifrar su expresión. 
  • Son dos gorilas boludo! Que onda? Te hicieron bullying al principio?-
  • Non. Por suerte no. Son buenos pibes y ya me tratan como su hermano.-
  • Hermanito diría yo!- nos reímos todos y rápidamente el tema se perdió y seguimos hablando de trivialidades lo que quedó del almuerzo. Volvimos a clase y al rededor de las cinco dela tarde terminamos. Había sido un día largo. Exhausto volví a lo que sería mi casa por el resto del año, y me acosté en el sillón. Con nada en la cabeza, fui adormeciendome hasta quedarme dormido devuelta como el día anterior. 
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  • 2 months later...
Bigconnorfan

Soñé que el piso se movía, que retumbaba. De a poco fui abriendo los ojos, pero aun escuchaba las vibraciones. Al hacerse mas fuertes logré discernir sus voces. Graves. Cuando los pasos cesaron, se abrió la puerta. 

  • Hermanito!- vino corriendo Rodrigo hacia mí mientras yo seguía tirado en el sillón. Estaba gigante, con los brazos duros y explotados. Me di cuenta que venían del gimnasio por eso, y por el olor a chivo que manejaban. Se repitió la misma situación que ayer, solo que esta vez Rorro se sentó en el sillón. Se podría decir al lado mío, pero él era tan grandote que por poco me aplasta con su cuerpo y sus piernas. 
  • Qué tenés para contarnos chiquito?- el sillón se hundió apenas se sentó lo que me dejo en una posición extraña, como cayendome hacia él, lo que hacía que sintiera su panza sólida y grande, y su jamón. Al comparar tamaños podía suponer que una de sus gambas equivalía a cuatro o incluso más de mis piernitas. Ambos sentados en el sillón, mi cabeza solo llegaba hasta su pecho, un poquito mas abajo incluso, y eso que el gigante se había despatarrado y yo me había enderezado al sentarme. Mientras que les contaba lo que había pasado, intentaba mirarlo a la cara a Rodrigo, pero no me daba el ángulo, solo llegaba a ver hasta su cuello grueso, de toro. Mientras que seguía contandoles, me hipnoticé con su pecho. El macho hacía rebotar sus dos tetas gigantes del tamaño de sandías. La remera de manga corta lo único que hacía era resaltar el estante que tenía y marcarle los grandes pezones. Me volví a concentrar y terminé mi relato. 
  • Y nada eso fue mi día. Me cuentan ahora ustedes como les f- antes de que pudiese terminar la pregunta Toto se sentó en el sillón. Por poco me aplasta como su hermano, pero eso hubiese sido mejor incluso. En cambio habia quedado entre los dos gigantes. Con sus dos panzas y gambas solidas apretandome por ambos lados. No podía respirar, intenté moverme y tampoco podía. 
  • Que pasa que se quedo callado el chiquito?- le preguntó Toto a su hermano. 
  • Boludo, lo aplastaste entre nosotros! JA JA.- fue entonces cuando una manopla me agarro por la remera y de un simple tirón me sacó de entre medio de ambos. Ro me tenía levantado solo con una mano, y me enfrentó a ellos. Yo seguía en el aire. Estaba de frente a los dos gigantes, ellos sentados casi que acostados en el sillón y yo elevado a más de 30 cm del suelo por uno de ellos. Los pude observar bien y ver como de pedo entraban en el sillón juntos, este haciendo un esfuerzo por no romperse. 
  • Chiquito te querés sentar en mi falda? No te queda otra opción, es esto o el piso.- cuando Rorro dijo esto, mire directo a sus dos piernotas gruesas y carnosas, pero enfoqué en su bulto inmenso que sobresalía a pesar de estar flácido. 
  • No me queda otra o si?- dije timidamente y a los pocos segundos ya estaba sentado en su ingle y poderosos muslos. 
  • Acostate enano, ni siquiera llegas hasta mis tetas asi que no me jode. Aparte que no pesas nada.- con tal de complacer al gigante, me acosté en su sólida pero calentita panza. Por debajo de mi podía sentir su bulto. Enorme pero flacido. Lo podía sentir y tambien sus pelotas. Debían ser pomelos o más grandes todavía. El calor que emanaban sus musculos era impresionante, y me sentía protegido arriba del gigante. 
  • Enano prende la television vos que mis dedos son muy gordos para tocar los botones del control.- entonces Toto me pasó el control, que en su mano parecía un lapiz, y lo agarré y prendí la televisión. Estaba puesta una película y empezamos a verla. La respiración de Ro hacía que su panza subiese y bajase, así hamacandome suavemente y poniendome lentamente a dormir, sintiendo una manaza y un brazo poderoso abrazándome a su cuerpo. 

 

Me levanté con los ronquidos de mi sillón viviente. Eran graves y casi guturales, me impresionó que no me haya despertado antes. Miré y la película ya estaba terminando. Un final extraño parecía, pero no había llegado ni a ver diez minutos así que no era quién para juzgar, aparte la mitad de los diálogos eran interrumpidos por mi compañero de depto. Empezaron los creditos y me di cuenta que no estaba Toto. Qué raro, pensé que me hubiese dado cuenta si se levantaba. Pero a decir verdad, se levantó antes de que yo me despertase y con lo cómodo que estaba, no me sorprende no haberme dado cuenta. Aproveché para bajarme de las gambas de Ro, había empezado a sentir algo por debajo mío, y me senté al lado de él. El calor que emanaba era impresionante, en invierno no necesitaría calefacción, solo con acurrucarme a uno de ellos bastaría para hacerle frente al frío. De la nada escuché un ruido fuerte, como si alguien estuviera haciendo fuerza, pero no pude discernirlo bien porque un ronquido lo interrumpió. Cerré los ojos para poder seguir disfrutando ese momento al lado del gigante, y escuché el abrir de una puerta. Supuse que Toto había vuelto de donde estaba ya que pude sentir las vibraciones de los pasos. Se frenaron. Decidí abrir los ojos para saludarlo y me encontré con dos nalgas inmensas bajando sobre mi cara. Antes de que cayera sobre mi el peso del gigante logré olfatear un olor intenso, masculino. No tuve tiempo de reaccionar y esta vez sí me vi aplastado por el mamut. No me había visto claramente pero me estaba asfixiando. Su culo gigante había quedado por encima de mi ingle y hacía fuerza hacia abajo aplastando mis partecitas privadas. Su espalda baja, ya que mi cabeza no llegaba ni hasta la mitad de su torso me tiró hacia atrás dejándome inmóvil. Poco a poco iba perdiendo el aire mientras que toda esa masa muscular gorda me atrapaba. Empecé a dejar de sentir todo mi cuerpo hasta que de repente, el sillón cedió antes que yo. De un fuerte ruido seco, las cuatro patas se rompieron y pude sentir el piso debajo mío. Al instante se levantó Toto, en su short apretadísimo que lo único que hacía era remarcarle ese culo gigante y piernas enormes con las que me había aplastado hace segundos. Roro seguía medio dormido pero al verme me agarró con su dos brazotes y me abrazó contra su cuerpo protegiendome. 

-Qué mierda pasó?- preguntó Rorro. 

-Qué te parece gordo? Se rompió el sillón JA JA JA. No aguantó nuestro peso.- le respondió su hermano. 

En los pocos segundos que pasaron ya me había olvidado por completo que casi me asfixio y solo podía pensar en el peso de estos gigantes. Toto estaba parado y parecía aun más grande de lo que era. Debía medir 2 metros de alto, y de ancho. Me acordé donde estaba y aproveché para tocar los brazos de Rorro disimuladamente. Eran muy gruesos y firmes. Podía sentir debajo mío el bulto del gordo, que ya no estaba tan flácido como antes. Se me paró la pija solo en pensar en estas cosas. El tamaño de los hermanos. La disimulé bien, igual era fácil ya que no tenía ninguna pitón como la de ellos, pero en un momento Rorro bajo sus manoplas y en vez de estar abrazandome por el cuerpo decidió agarrarme por la cintura. Uno de sus dedos, casi que del tamaño de mi verguita, la rozaron. Hice todo lo posible para mo acabar en el momento. Creo que él no se dio cuenta ya que no se inmutó y me dejó en el piso parado. Quedé enfrentado a él, y a pesar de que el sillón estaba en el piso, eramos casi que de la misma altura asi como estabamos. Me quedé sin querer mirandolo fijo a la cara y él me miró, entonces rápidamente pregunté:

-Que loco como se rompió el sillón no?- sabía que era mi momento de saber su peso. -Cuanto peso  dicen que aguantó el sillón?-

-JA JA JA- se rieron ambos. - Si querés saber cuanto pesamos solo preguntannos enano!- me respondió Rorro juguetonamente. Se me puso la cara roja. 

  • jaja osea me daba intrigia pero sí, cuanto pesan ustedes? Es que son muy altos jaja- dije timidamente intentando sonar lo más inocente posible. 
  • Hermanito no somos solo altos, somos enormes. Yo debo estar en 160 kilos y Rorro en un poquito más o no?-
  • Un poquito más? Te llevo 10 kilos Tomás. Así que si algún día te enojás con el enano, llamame que lo cago a piñas.
  • El comentario llevó a que Toto se le tirase encima a Rorro y empezasen a luchar. Parecía que estaban cogiendo. Dos moles inmensas de musculos agarrandose y tocandose en el sillón, frotándose entre sí. Ambos estaban en short corto y remeras apretadisimas. Debido a haber arrancado con ventaja, Toto aparentaba que iba ganando. Estaba encima de Rorro y le pegaba con mano abierta. Hacía mucho ruido y sabía que si se lo hiciera a algun humano común, lo desmayaría. Me alejé del sillón que era el campo de batalla pero seguía viendola como si estuviese hipnotizado. Rorro tomó fuerza del sillon, mejor dicho del piso, y se propulsó contra Toto. Salieron despedidos contra la pared. Por centimetros no se llevaron puesta la television pero aun asi abultaron la pared. Ya me estaba empezando a preocupar pensando que esto iba a terminar mal pero escuché sus risas graves lo que me dejo tranquilo que era un juego. Pero aún no había terminado. Ahora que los miraba uno al lado del otro, Rorro era un poquitito más alto y un poco más ancho, lo que explicaba la diferencia de peso. Se volvieron a abrazar como luchando y yo solo podía ver sus cuerpazos y bultos rebotando, haciendo de una pelea entre hermanos, va hermanos gigantes, algo completamente erótico. Cuando parecía que ya iba a acabar la pelea por aburrimiento, Rorro le puso un tackle a Toto, que si me lo ponía a mi me rompía todas las costilas, pero en su gemelo solo generó una risita, y lo tiró al piso boca arriba. Aprovechó el momento, y abriendo sus gambas inmensas a los costados de Toto, flexionó las rodillas y se sentó en la cara de su hermano. 
  • Ya que te gusta hablar mierda diciendo que soy solo “un poquito” más grande que vos, ahora comete mis nalgas. A ver si me podes sacar de encima enano.- Rorro estaba con su culo inmenso arriba de Toto y subia y bajaba mientras que el otro gigante se retorcía fatalmente sin poder hacer nada.  
  • Ahora va un pedo gordito!- PRFFFFP. El sonido por poco me aturde y el olor asqueroso me invadió por completo. No podía contenerme más. Tenía enfrente mío a los dos hombres más grandes y masculinos del planeta, y por poco que estaban cogiendo. 
  • Basta gordo! Salí de encima mío!-
  • Admití que soy mucho más grande que vos y que te cojo en todo- le respondió Rorro mientras seguía subiendo y bajando violentamente con su culote en la cara de su hermano. Los muslos y su paquete rebotaban al unísono, y el ultimo parecía cada vez más grande. 
  • Sos mucho... más grande... que yo... y me coges... en todo! Contento?!- casi que gritó Toto. 
  • Sí. Que cagón que sos e, JAJAJ. Hasta el enanito te gana seguramente!- Rorro finalmente se levantó de la cara de su hermano y acomodandose el bulto, que a pesar de estar detras de un short y calzon se veía perfectamente, se dirigió al pequeño baño no sin antes guiñarme con sus ojos. 
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Bigconnorfan

Que bueno que les guste. Me cuesta bastante inspirarme y mas todavia encontrar el momento. Tardo mucho tiempo y a veces ni me gusta lo q escribo jaj. Prefiero leer porq es mas facil pero esta bueno escribir porq es lo reflejo lo que mas quiero ver jaj. Doble filo

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