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  1. dangerdanger

    m/m Un peon inmenso [ESPAÑOL]

    I Hacía dos años que el hijo del viejo Donaldo (Donaldo él también) era peon en mi campo. Tenía dieciciete años. Era un joven trabajador y responsable que nunca tenía un solo pero y siempre se le ocurría una solución para cualquier problema que hubiera que solucionar. Por eso cuando me vino a pedir si podía darle trabajo a un amigo suyo, un tal Estanislao. Le dije que me lo trajera para entrevistarlo. No tenía mucho mas espacio en el campo pero quizás podía darle una ayuda, o una recomendación. Al día siguiente trajo a su amigo Estanislao y lo dejó ahi en la galería. De lo grande que es la casa de seguro se sintió intimidado pobre crío. Donaldo me avisó que me esperaba y se fue a hacer sus cosas. Cuando salí me quedé sorprendido. Era un muchacho rubio, alto y fuerte. Tenía buena contextura, unos hombros anchos y unas manos grandes. —¿Estanislao? Mucho gusto —le dije y le ofrecí la mano. Saludó con fuerza, tenía una mano hermosa, grande y fuerte. —Buen día, señor —dijo todo timido. Era bastante buen mozo, tenía el pelo corto y bien rubio, debía ser descendiente de alemanes o algo parecido. Eso sí, era tímido que bajaba la cabeza a cada rato. De todos modos me sacaba una cabeza de alto. Cuando Donaldo me dijo que tenía un amigo, me había imaginado otro muchacho como él, pero Estanislao no se le parecía en nada. —Me dijo Donaldo que andás buscando trabajo. —Si, señor. —¿Y qué sabés hacer? —Lo que se,a señor, puedo aprender el oficio que necesite. Hablaba de una forma que no se condecía con su cuerpo. Era un rubio de metro ochenta que debía pesar noventa kilos, pero hablaba como un chico de quince años de la mitad de tamaño. —¿Cuantos años tenés, Estanislao? —Deciseis, señor. Le mostré el campo y todas las cosas que había que hacer. Él me contó que no tenía familia que había dejado el colegio. Su forma de hablar era muy tímida, le costaba hacerse escuchar y se sonrojaba aunque tenía una piel algo bronceada que con su pelo rubio le daba un aire hermoso. Eso sin contar su porte que se veía fuerte, mucho mas fuerte que todos los demás chicos de su edad que había conocido y a mis cincuenta años había conocido muchos. Al verlo se me ocurrió lo siguiente: —Estanislao, te voy a decir la verdad, no necesito a nadie más en el campo... —Lo entiendo, señor, discúlpeme las molestias. —No te apures, que todavía no terminé. Como te decía, no necesito a nadie más, pero me vendría bien alguien que sea fuerte que pueda darme una mano cuando lo necesite. Me detuve y le busqué la mirada aunque la bajó a mis pies. —¿Te interesaría probar? Veo que sos un joven fuerte, la pregunta es ¿cuan fuerte crees que sos? —No lo sé, señor, pero si no le molesta me gustaría probar. El día estaba lindo, no hacía calor ni frío, se podía estar con una camisa como la que estaba él o sin remera en caso de que lo necesitara. Lo llevé adentro de casa y le mostré un escritorio que yo tenía que hacía tiempo quería mover a otra de las habitaciones. Era un escritorio sumamente pesado dado que estaba hecho no solo de madera sino tambien de piedra. Vaya uno a saber por qué. Le expliqué lo que necesitaba y Estanislao se apuró. —Si querés sacarte la camisa para no ensuciarla, yo no me opongo —dije. Cuando se sacó la camisa me temblaron las piernas. Tenía un cuerpo todo marcado con sus abdominales perfectos y su cintura estrecha y sobre eso, dos pectorales super desarrollados que hacían pensar que este joven levantaba pesas. Lo mismo sus hombros redondos y sus brazos. —Wow —dije—, parece que me encontré alguien verdaderamente fuerte. Estanislao levantó el escritorio sobre su cabeza. —¿Donde lo pongo? Sus músculos se tensaron por el esfuerzo y se marcaron todos. Era un hombre impresionante. —Ejem, en este cuarto, por favor. Ni bien lo dejó se sacudió las manos para quitarse el polvo y dijo: —Es una casa muy grande. Yo lo único que podía pensar que era grande era su increible pecho. ¡Que hombre! Acababa de descubrir oro. Ahi estaba sin remera con su cuerpo cubierto de musculos como si no pasara nada. —Estanislao, creo que en el campo hay trabajo para alguien fuerte como vos. Su rostro infantil se iluminó con una sonrisa. —Hagamos tres meses de prueba y vamos como resulta. Estanislao se vino a vivir junto con Donaldo en la casa menor destinada a los peones. Supuse que ahí debian estar mas cómodos. Lo primero que hice fue definirle a ambos como ibamos a trabajar. —Estanislao, quiero que ayudes a Donaldo en todas las tareas que él requiera algo de fuerza. Donaldo quiero que aproveches las fuerza de él para lo que te venga bien, de todos modos no va a ser su único trabajo. Hay varias cosas que tengo que arreglar en el campo para lo que necesito alguien fuerte. —Si, señor —dijeron ambos. La semanas siguientes le pedí a Estanislao todo tipo de tareas para que hiciera fuerza. Lo hice cargar troncos, talar arboles, llevar cosas pesadas de un lado a otro, levantar una pared pequeña de piedras. La temperatura para mi suerte fue subiendo y él no tuvo más remedio que sacarse la remera para cada una de estas tareas. Cuando no tenía sentido que lo supervisara lo espiaba escondido. Su cuerpo era impresionante. Nunca había visto a un hombre con un pecho tan desarrollado y duro. Se notaba que no tenía nada grasa y que sobresalía solo por el inmenso tamaño muscular que tenía. Y para mi sorpresa con cada trabajo que yo le daba no solo tenía que sacarse la camisa sino que se veía que estaba cada vez mas musculoso. Una tarde que le pedi que me ayudara a mover unos muebles. Antes de sacarse la camisa, el boton del pecho salió volando por la presión de sus tetas enormes y musculosas. —Se te cayó esto —dije acercándome. Había quedado a la altura de su pecho enorme que sobresalía por la camisa. Estanislao estaba tan avergonzado que no sabía que decir. —Disculpe, señor, es la única camisa que tengo. —Bueno, vamos a tener que solucionar eso —dije—. Sacate la ropa. Fui a mi ropero y busqué la cinta para medir. Cuando volví me encontré con Estanislao totalmente desnudo. La imagen de su cuerpo me dejó mudo. Me acerqué sin pensar. No solo su torso era una maravilla enorme y dura perfecta con unos pectorales que sobresalían y unos abdominales marcados en su cintura muy pequeña, sus piernas eran dos troncos gigantes llenos de tendones y su pija era enorme. —Perdón, no fui claro, quedate en calzones. —Oh, perdón, señor, perdón. No entendí. Estanislao estaba rojo de vergüenza. Se notaba que no tenía experiencia en el trato con personas, aunque su cuerpo daba a pensar en cosas duras y fuertes, su personalidad era todo lo contrario. —No te preocupes —dije y lo miré como si fuera un jarrón—. Algo me dice que se te rompió la ropa porque estás un poco mas grande. ¿Puede ser? —No sé, señor. Es la única ropa que tengo. —No te preocupes, vamos a solucionar eso —dije y comencé a tomarle las medidas de todo su impresionante cuerpo—. ¿Siempre fuiste así de grande, Estanisao? Digo, estás bastante desarrollado muscularmente para tu edad. —Supongo que si, señor. No lo sé en verdad, no tengo con quien comparar. —Te lo digo yo —dije mientras medía su cuerpo y sin pudor aproveché para apoyar mis manos sobre sus pectorales como si fueran cualquier cosa—. Nunca tuve un peon tan desarrollado. Estanislao no dijo nada. Cuando terminé me paré a su lado a centímetros de su increible pecho y le mostré lo que había anotado. —Estas son tus medidas, ¿Ves? Con esto voy a pedir ropa de tu talle para asegurarnos que no te vuelva a pasar eso. Mientras tanto si querés podés andar sin camisa. —Gracias, señor —me dijo y se fue a cargar cosas. Semana a semana la cosa siguió de esa manera. Estanislao cargaba cosas, usaba su musculoso cuerpo para lo que yo quisiera y tenía el enorme placer de verlo pasar sin remera haciendo fuerza. Era un espectáculo impresionante. Para mi sorpresa a las dos semanas volvió todo acongojado. —Señor, disculpe. —¿Que pasa, Estanislao? Ahi me mostró que el mismo botón de antes había vuelto a salirse de la nueva camisa que le había comprado. Su pecho estaba cada vez más grande. —Le pido mil disculpas, señor. Le prometo que le voy a pagar la camisa rota. Lo hice pasar a la casa y le dije: —Estanislao, no te preocupes por esta camisa, yo solo quiero que estés cómodo y se ve que tu cuerpo no está cómodo en esta camisa. Al parecer tanto esfuerzo físico te volviendo más grande. Dejame que te ayude. Y con mucha suavidad le saqué la camisa. Aproveché para pasar mis manos por sus músculos. Eran enormes y duros. Era un tacto increible. —Definitivamente tenés el pecho más grande —dije con mis dos manos sobre su pectorales—. Lo mismo le pasó a tus hombros y tus brazos. Volví a tomar las medidas y le mostré la diferencia. Parado junto a él me di cuenta de algo. —¿Estás mas alto? —No lo sé, señor. Vamos a medirte. Y con eso me subí a un banquito para quedar a su misma altura y dejé caer un metro sobre su espalda increible. —Un metro ochenta y cinco. Me bajé del banquito y perdí el equilibrio. Me apoyé en sus increibles pectorales y él me sostuvo con sus enormes brazos. —Gracias, señor —me dijo y se fue. Semana a semana tuvimos que medir sus musculos, el tamaño de su espalda, su altura y el ancho de sus piernas. Estanislao crecía como una planta. Cada semana estaba más musculoso, mas alto y con la espalda más ancha. Era increible verlo crecer y pararme a su lado me hacía temblar de los nervios. Así fue como llegó hasta el metro noventa y cinco. Su pecho enorme flotaba sobre mi cabeza. Cuandos se cumplieron los tres meses de prueba ocurrió esto: —Estanislao, como sabés acaban de terminar los tres meses de prueba. —Si, señor. Le quiero agradecer por la oportunidad, señor. —No hay nada que agradecer. Te quería contar como vamos a hacer ahora. Lo llevé a un galpón que tenía casi vacío donde tenía un gimnasio bastante viejo que había usado cuando era joven. Estaba lleno de polvo y la verdad que estaba todo oxidado. —Quiero que limpies este lugar y lo uses. —¿Que lo use? —Si, necesito que estés mas fuerte para las tareas que te voy a pedir. —¿Que tareas señor? —No importa, por ahora lo unico que me interesa es que te vuelvas mas fuerte porque no creo que con la fuerza que tenés ahora puedas hacer lo que necesito y eso es muy importante. —Entiendo señor. —Para eso vamos a cambiar tus comidas así estás bien alimentado. La cocinera te va a llevar la comida y los suplementos para que comas. —Si, señor. —¿Alguna vez estuviste en un gimnasio? —No, señor. —¿No? Bueno, hagamos esto. Limpia todo y cuando esté limpio yo te enseño como entrenar. Cuando entré a la casa me avisaron que había llegado el correo. Las pastillas de anabólicos habían llegado. No podía estar mas contento. Estanislao limpió todo y ese mismo día le di una rutina y le enseñé como entrenar. —Quiero que entrenes de lunes a viernes durante dos horas. Yo te voy a dejar los ejercicios anotados, pero los pesos los vas a ir descubriendo vos. Quiero que tengas claro que necesito que ganes mucha mucha fuerza para lo que te voy a pedir de hacer por lo que vas a tener que esforzarte mucho. ¿Entendido? —Si, señor. Estanislao no tenía idea de como entrenar pero su cuerpo eran tan fuerte que los pesos y las máquinas que estaban en ese lugar rapidamente le quedaron chicos, por lo que invertí un buen dinero en comprar máquinas nuevas, barras, mancueras y otras cosas. En un mes convertí ese garage en un gimnasio super equipado. —Estanislao, esa ropa que tenés no sirve para entrenar así que te compré estos pantalones y estas zapatillas. Eran los pantalones mas cortos que había conseguido para alguien de su tamaño. —¿Sin camisa, señor? —Sin camisa y solo con esto. Cuando se cambió por poco me desvanecí. Su pecho parecía hecho de cemento, brotaba como dos montañas duras sobre su cuerpo. Daban ganas de apretarlo con fuerza. Con cada ejercicio que él no entendía (no entendía ninguno) yo aprovechaba para tocarle el cuerpo y mostrarle donde tenía que hacer fuerza y qué musculo tenía que tensar. Su cuerpo estaba durísimo, mucho más duro de lo que había imaginado. Pronto los anabólicos empezaron a hacer efecto, se los disolvía en cada comida y su cuerpo no tardó en crecer todavía más. De una semana a la otra su fuerza se duplicó y todos sus musculos aumentaron de tamaño. Fue tanto lo que creció que no podía bajar los brazos de lo hipertrofiada que tenía la espalda. Era un espectáculo increible. Al mes ya levantaba 200 kilos en el banco plano. Cuando terminaba sus pectorales parecian a punto de explotar. —¿Está bien, señor que tenga el pecho tan duro? —decía y se acercaba para que me fijara. Yo apoyaba mis manos sobre su pecho y lo masajeaba bien fuerte. Era increible el tamaño de sus músculos. Semana a semana seguía midiéndo su cuerpo. No tardó en llegar a los dos metros y superó los 130 kilos. Se estaba convirtiendo en una bestia. —¿Estoy suficientemente fuerte, señor? —me preguntaba con su voz toda tímida con su cuerpo inmenso y todo duro en calzones mientras yo medía cada músculo de su cuerpo. Yo me apoyaba en su pecho cuando me subía al banquito. Era una sensación indescriptible el tamaño y lo duro que tenía los pectorales. —Estás bien, pero hay que seguir creciendo —le decía yo. Un día que tocaba medirse me preguntó si podía traerle un pantalón mas grande. Entonces me alejé y miré lo que estaba pasando debajo. Sus piernas se habían convertido en dos monstruos llenos de músculos inmensos, pero no solo eso. Dentro del pantalón parecía llevar una banana enorme. —Vamos a tener que medirlo todo. —Si, señor —dijo y se bajó el pantalón. No estaba preparado para lo que vi. Su pija era gigante. Igual de grande y desproporcionada que el resto de sus músculos. —Permiso —dije como si fuera un doctor y le levanté la enorme poronga con una mano mientras medía con la otra. Era veinticinco centímetros flácida y tan ancha que no podía rodearla con una mano. —Estanislao, voy a necesitar que se te pare para medirla bien. —¿Cómo, señor? —dijo sonrojándose. Era un gigante musculoso desnudo con una fuerza increible en todo su cuerpo pero que se comportaba como un niño. —Quiero que cierres los ojos y pienses en cosas que te exciten. Yo te voy a ayudar. —Si, señor. Aproveché para poner mis dos manos sobre sus pectorales y los empecé a masajear con fuerza mientras su pija se iba parando y adquiría un tamaño impresionante y deproporcionado. Aproveché para tocar todos sus músculos, sus brazos enormes, sus piernas duras y musculosas, gigantes. Pero sobre todo su pecho, su increible pecho de hombre, enorme y lleno de fuerza. Un pecho de macho que parecía a punto de explotar de lo grande y duro que estaba. Cuando terminó su pija era un monumento a un cañon. Apoyé una mano sobre su pija mientras contra la otra masajeaba su pecho. —Impresionante —dije—. Sos enorme, Estanislao. —¿Soy lo suficientemente grande, señor? —me preguntó. —Estás muy bien. Su pija medía medio metro de largo. Así siguió la cosa. Cada día Estanislao estaba mas grande y musculoso. Cada semana ocurrían cosas como estas. Estanislao estaba en mi cuarto totalmente desnudo y transpirado después del entrenamiento. Yo lo secaba con una toalla y terminaba de medirlo incluido su pija erecta. Él siempre me preguntaba. —¿Soy lo suficientemente grande, señor? Yo me acercaba y le tocaba todo el cuerpo. Todos los músculos enormes y llenos de fuerza y le decía: —Estás muy bien, me gusta que estés bien musculoso, solo falta un poco más y vas a estar listo. Para ese entonces ya me sacaba tres cabezas. —Estás mucho mas alto. —Siento que estoy un poco grande, señor. —¿Un poco? Estas gigante. ¿Te sentís mas fuerte? —Sí, señor, me siento muy fuerte. Siento que puedo levantar un auto con mis manos. ¿Soy lo suficientemente musculoso para usted? —¿Sentís el pecho mas grande? —Si, señor, lo tengo muy duro todo el tiempo. Y cada vez mas grande, ya no me entran las camisas. Aproveché para tocarle los pectorales. —Tenés el pecho inmenso, Estanislao. Nunca había un pecho tan grande como el tuyo. —Siento que tengo mucha fuerza en el pecho. —Se nota, este pecho es impresionante. Una tarde le pedí que me ayudara a cambiar una lamparita. Estanislao entró todo inflado después de entrenar y con los brazos todos duros. Su pecho brillaba. Le pedí que me levantara. Me alzó sin problema, no le pesaba en lo más mínimo. Cambié la lamparita y me agarré de sus hombros enormes y duros. —¿No te peso, Estanislao? —Para nada, señor, apenas siento el esfuerzo. —Tenés los músculos enormes. Puedo sentir tus hombros todos duros. ¿Tanta fuerza tenés? —Sí, señor, puedo sostenerlo así durante un rato largo sin cansarme. —¿Me podés levantar y subir? —Sí, señor —dijo y me bajó y subió como un bebé. —Hacelo varias veces que quiero ver algo. —Sí, señor. Usó mi cuerpo de mancuernas mientras sus brazos se inflaban con cada movimiento. —Estás enorme, Estanislao. Sos un hombre inmenso. —¿Estoy lo suficientemente fuerte, señor? —Flexioná el brazo. Se me quedó mirando sin entender. Me bajó y le mostré como hacerlo. —¿Así, señor? —dijo y su bicep se volvió una montaña. —Impresionante. ¿Te gusta ser tan grande y musculoso? —Sí, señor, me siento muy fuerte. Mientras hablaba y flexionaba yo aproveché para tocar todo su cuerpo. Sus pectorales enormes, sus brazos, su espalda, sus piernas y hasta su pija erecta. A la semana siguiente pedí una dosis mas alta de anabólicos. Dos semanas después Estanislao entró todo transpirado. Parecía brillar. Sus musculos eran gigantes, estaba todavía mas alto y enorme. Era una bestia. Me contó que había levantando 400 kilos con el pecho. Me sacaba cuatro cabezas. Me subí al banquito para tocarle le pecho. —Estás enorme, Estanislao, nunca vi un hombre tan musculoso. —Me siento muy grande, señor. Tengo todo el cuerpo duro y los músculos cada vez mas grandes. Me acerqué para acariciar sus abdominales. Me miró desde arriba de sus pectorales, con la pija inmensa parada y las piernas enormes. Me preguntó: —¿Soy lo suficientemente musculoso para usted, señor? Y ahí sin mas no pude evitarlo. Le empecé a chupar la pija erecta. Era demasiado grande y su cuerpo demasiado musculoso. —Sos enorme, Estanislao. Nunca vi un hombre tan grande. —¿Tengo la pija lo suficientemente grande, señor? —me preguntó mientras él se la agarraba con una mano y con la otra se tocaba el pecho— ¿Y mi pecho es lo suficientemente musculoso, señor? ¿Le alcanza mi fuerza, señor? Si lo necesita puedo crecer mas. Puedo volverme mucho mas grande si usted lo necesita. —Si, lo necesito... —dije y Estanislao acabó un enorme rio de semen.
  2. Astromuscle

    A Catalyst

    Astromuscle: Not to sound like every other writer here but I have never done anything like this before but I have had this idea in my head for awhile and I wanted everyone else to be able to enjoy it. There is a bit of set up first, but I promise a lot of growth in the later chapters. As a skeptic, I never believed that 2 people were destined for each other. But you know what people say, hindsight is 20-20. My entire life I looked on people at a distance. Muscles were always a turn on for me (the bigger the better naturally) but I was always self conscious about what I looked like. At 5' 9" most people were taller than me, and my body was nothing to be desired, fat but not even fat enough to satisfy a fetish. Nothing about me was sexually desirable, so off to the side I stood, looking on at the muscle bulls who come and go in my life. One day I finally worked up the nerve to go to a gay bar. Far out of my element, I would have been pissing myself nervous, if it weren't for the distraction sitting at the bar. And what a distraction he was. I couldn't tell exactly how tall he was but damn he sat head and shoulders above the rest... while sitting. His shoulders were covered by a sweater but even through there you could see great mounds that made volleyballs to shame. My eyes started to move down, but I was disappointed that my view was blocked by a swarm of people all trying to talk to this man. In fact, now out of my stupor he did look rather overwhelmed. Wide eyed and looking from person to person he couldn't keep up with the onslaught of people who were becoming less and less subtle in their interest and more and more touchy. I couldn't tell you if it was the kindness of seeing someone struggling, or jealousy at how forward these guys (who I couldn't help but notice were all more attractive than me... FML) but I decided I needed to take action. I made a beeline for the door to the kitchen, as I did so I unbuttoned my nicer shirt, revealing a plain white T-shirt underneath. Looking now, I might have been able to see my nipples through it, it wasn't noticeable though so I moved on. It was a Friday night so the bartenders didn't even notice me slip into the back. Inside the door was a hallway, with a cordless phone mounted on the wall. Moving cautiously forward I saw the kitchen with cooks preparing appetizers. Just in front of me in the entrance to the kitchen a dirty apron hung on a hook. Before I overstayed my welcome I swiped the apron, tied it around my waist and grabbed the phone on my way out. As I came out I walked up to one of the less daring men who got pushed out of the mosh-pit that formed around the mystery muscle man. "hey man, what is that guy's name?" It took a sec for the man to tear his eyes away and notice me. In a entranced, yet slightly annoyed voice he whispered, "Damian." I walked away then before he could ask me anything from there on. I walked behind the bar, around a bartender, bumping him and quickly got to in front of Damian. "Are you Damian?", I said from the only direction not swarming with gay men... well except for me know I guess... He didn't seem to hear me among the swarm so I shouted at the top of my lungs "PHONE CALL FOR DAMIAN!" That got his attention. He reached for the phone with an arm with a forearm bigger than his already large hands. I managed to focus for long enough to pull the phone away and point to the kitchen door. "IT WILL BE QUIETER THERE!" At this point my plan payed off, for in that moment the behemoth had relief in his eyes as he stood up and excused himself from the sea of men. As he stood I could finally get a bead on his height. Where sitting people came up to his shoulders, now they only came up to his mid pec. My eyes were about level with where I would have to imagine his nips were, why did he have to where that sweater? Why did he have to wear anything?... Once we were both in the back we stood in the hallway between the kitchen and the bar, I handed him the phone which he put up to his ear and tried to talk into for a solid 5 seconds before he looked at it for another couple seconds, and then weighed me in his mind. Before he could form his own conclusion for better or for worse I interjected, "You looked as if you were having difficulty out there, thought you might like a bit of relief." With that I took a snapshot in my mind (that was going to come in handy later tonight in my room) and turned to go. I didn't realize how dwarfed I would be, I didn't deserve to be in his presence, so it was time for me to make my exit. Before I could leave though, a paw of a hand held half of my body in place. SERIOUSLY, thumb on my upper back and fingers extending over my chest, was this guy for real?! "Thank you" a guttural voice said. My mind could only come up with the analogy of Morgan Freeman's Voice, if his balls dropped one or two more times. I might have been able to respond or appreciate the sentiment if every ounce of my being wasn't focused on trying not to go hard. The hand holding me came off and I turned around. Looking shyly away Damian looked like he had more to say but the words weren't coming out... Could he be nervous? Do muscle beasts like him get nervous? I so wanted to hear what he had to say, unfortunately that was the point we were interrupted by the bartender I had bumped. "Excuse me but you both need to leave. You don't even work here!" And with that we found both of ourselves out on the curb. I offered to buy the man a cab because it was my fault he got kicked out, but he insisted on doing the reverse, it turned out he didn't want to be there in the first place, he just really wanted to meet some people "and I think I did" he said. With that he asked for my number and I gave it to him. Is that all it takes? I had literally never been in this situation! And with this man to end all men. I was so excited I didn't even notice both our cabs roll up. I was in wonderland. He told me he would call me up sometime for a date and hopped into his cab, with some difficulty... God he was huge. Finally once the spell wore off, assisted by the honking horn of the cab driver, I climbed into my own cab and went home. The cab ride was quieter than usual and it wasn't until I got out that I realized that I had a raging boner the whole time. There was no need to put it to waste though, so I went inside and had myself an amazing night.
  3. teroyugi

    Little Man

    It was a cloudless night; moonlight was the only source of light to guide my escape. I couldn’t see where I was going well but I knew HE wasn’t far behind! The thundering crash of trees smashing into the wooden wall of houses made me turn back. There he was! The first thing I noticed was his blond army crew haircut and how his head was visible above the small forest I came from. Mick was closing in on me. “Shit! He grew again?” I said to myself as I ran into the kitchen of the house beside me. I crawled over to a window facing him, and peeked outside. “Come out wherever you are Little Man,” he yelled. With a grunt, the four trees in front of him were uprooted. Holding their bark above his head like they were paper with his huge titanic arms he threw them towards the backyard of the house I was hiding in. The grassy backyard was destroyed in seconds. He stepped out of the forest and I let out a gasp at what I saw. Mick had grown so tall that the second floor bedroom was already at his eye level. His muscles were engorged with power and blood. Each bicep was the size of a wrecking ball, his barrel chest was large and strong enough to balance a fully loaded truck. My eyes drifted lower and I marveled at the tightness of his 6 pack-abs each as large as a plasma sized TV. And between his titanic thighs was his humongous boner piercing the sky. A drop of pre fell from the slit of his dick with a plop. I knew what he was after, and how he could break me in seconds but seeing that massive muscle giant made me hard. Mick stepped closer to the house; I could see his massive feet through the window to the elft of the backdoor. “Show yourself Little Man, you know you can’t resist this.” I couldn’t see what he was doing, but the sound of his heavy moaning meant he was feeling his muscles again like back in the lab- what a narcissist. I crawled closer to the backdoor and looked up through the window, and there he was licking his right bicep while stroking his giant member with his free hand. “All of this rock hard muscle, how can you be so selfish and not share it with the world Little Man? If you do as I say I promise you can have muscle giants to play with 24-7.” Mick released a guttural growl as his dick fired a torrent of pre-cum against the wall of the house. That one squirt made the house shake a little. “Fine if you want to play hard to get…” Mick started twisting his right nipple and was jerking his cock faster. His face was red hot with ecstasy; I knew he was going to cum soon! I quickly ran for the front door and managed to escape the house. A powerful roar came from behind me, I just had seconds to dodge to my right when the roof of the house I was in was blown away by a tidal wave of cum. Pieces of wood, tiles and globs of semen flew across the street, but the show wasn’t over just yet. I watched in horror as Mick’s back was growing larger by the second. Every time he cummed he would grow. When his growth stopped was the height of a telephone tower. “THERE YOU ARE LITTLE MAN,” he said in his booming voice. It took all my willpower to move, but before I could get far a giant hand had captured me. It's pretty short, hehe this is what happens when I write in a horny mood. The original idea was muscle giant hide and seek. Thanks to Ferren_Wolf on CF for proofreading. Comments appreciated. Love to write for muscle growers.