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dangerdanger

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  1. DOS Mis viejos se fueron de viaje por una semana y Nico me pidió si podía usar la casa para traer una chica. Al principio le dije que no me parecía una buena idea, pero después me dijo que me podía esconder en el ropero y ver como se la cogía. Cuando tocaron el timbre Nico se paró frente al espejo, se arregló el pelo, se desabrochó el botón de la camisa para que se viera su pecho y fue a buscarla. Desde el ropero yo podía ver todo mi cuarto. La chica que entró debía tener cinco o diez años mas que nosotros. Tenía unas tetas grandes, un culo parado y era muy linda. Miró alrededor y después se sentó en la cama. En un segundo ya se estaban besando, ella le desabrochó la camisa y se la sacó. —Me encanta los hombre con un pecho enorme —dijo mientras le acariciaba las tetas. —¿Te gusta? —Nunca me cogí a uno hombre con un pecho tan grande. —No es lo único que tengo grande —dijo Nico y le movió la mano para que sintiera su pija. —Dios mio... ¿que es eso? —dijo ella cuando sintió la pija. Nico se puso de pie y ella le bajó el pantalón. Su pija inmensa había roto el calzoncillo y cuando estuvo libre se paró como un cañon. —Dios mio... Es enorme —dijo ella y la empezó a acariciar y a besar y a pasarle la lengua—. Nunca vi una pija tan grande... Se ve que sos un hombre muy bien dotado... —Chupame la cabeza —dijo él. Y ella intentó meterse la cabeza de esa pija gigante en la boca. —No podés —dijo Nico y se rió. —Es enorme... —dijo ella mientras se sacaba la ropa. Se paró sobre la cama y se acercó a Nico. Con una mano le agarró la pija y con la otra le acarició el pecho. —Mi amiga me había dicho que eras un semental pero no pensé que tanto. Me encanta que seas tan musculoso —dijo mientras le pasaba la mano con los pectorales y le daba un beso. Nico la levantó con las manos y la sentó sobre su pija. —Ay dios mio... —dijo ella y empezó a acariciarse la concha con la pija enorme de Nico. —¿Querés que te coja? —No sé, Nico, sos enorme. Me da miedo, la tenés muy grande. —No te preocupes, yo te cuido —dijo y le metió los dedos en la concha para aflojarla. Ella empezó a gritar y se apretó contra su pecho. Cuando su concha se había abierto lo suficiente Nico la levantó y la apoyó sobre la cabeza de su pija. —Con cuidado, Nico, tenés la pija muy grande. —Tranquila —le dijo él y la empezó a penetrar despacio. Ella empezó a gritar de dolor y de placer. —¡Es enorme! Me vas a lastimar, Nico, cuidado, sos muy grande —dijo y empezó a tocarle el pecho con ambas manos—. Aw, que grande que estás. —¿Te gusta, putita? —Me encanta, seguí —decia ella mientras él la iba bajando cada vez más a lo largo de su pija. En unos segundos Nico la estaba usando para masturbarse mientras ella gritaba de placer. Desde mi lugar podía ver todo el cuerpo inmenso de Nico cubrirse de transpiración mientras la subía y bajaba. Sus brazos se habían puesto enormes pero sobre todo sus tetas de hombre estaban gigantes. Nico caminó hasta el ropero y la apoyó contra la puerta. Yo podía ver su pecho musculoso encima mio moviéndose mientras se la cogía. Abrí apenas la puerta y estiré la mano y sin que ella se diera cuenta lo empecé a tocar. Nico se reía y me miraba mientras se la garchaba sin parar. Todo su cuerpo enorme brillando cubierto de unos músculos inmensos. —¿Te gusta? —me preguntó- ¿Te gusta lo grande y musculoso que me puse? Mirá las tetas que tengo —dijo y las flexionó—. Dale, tocame las tetas de hombre. Después fue al baño y acabó haciendo un desastre. La chica tuvo que bañarse, después se vistió y se fue. Cuando Nico volvió seguía con la pija parada y sin remera. —¿Viste eso? —dijo mientras se miraba al espejo—. ¿Te gustó como me la cogí? La mina no podía caminar. Después se paró delante mio y mirandome desde arriba dijo: —Dale, limpiame la pija y nos ponemos a jugar a los jueguitos. Le lamí la pija de abajo hasta arriba hasta sacarle la ultima gota de semen mientras Nico se tocaba las tetas y flexionaba los brazos. Después jugamos hasta que se hicieron las cuatro y nos acostamos. —Estoy enorme, boludo, a las minas les encanta que tenga la pija tan grande. ¿Viste como gritaba? Jaja, estaba a punto de llorar por como me la cogí. Mientras decía esto yo podía ver su pija crecer y crecer de nuevo. —Uh, estoy re caliente —dijo y se levantó. Se puso de rodillas en mi cama acariciándose la pija con una mano mientras con la otra se apretaba bien fuerte el pecho duro. —Boludo, estoy re caliente —dijo y me sacó las sábanas, la remera y el calzón. Se puso encima mio y su pija me apretó el pecho y la panza. Era tan larga que me llegaba desde la cintura hasta la boca. Encima mio podía ver las inmensas tetas de Nico y sus enormes brazos a ambos lados. Sus biceps parecían mas grandes que antes. —Boludo, estoy re caliente —dijo mientras empezó a mover su pija gigante de arriba a abajo—. Esta puta me dejó re caliente. Sus músculos estaban todos enormes y duros. Nunca había visto un hombre tan musculoso con una pija tan grande. —Boludo, sos diminuto —dijo Nico y se río—. ¿Que soy, cinco veces mas grande que vos? No recordaba que eras tan chiquito. Soy una bestia al lado tuyo. Boludo, no tenés nada de músculo —dijo mientras se movía arriba y abajo—. Sos un enano diminuto. ¿Te gustan mis tetas de hombre? Dale, tocá, sacate las ganas. Mirá el lomo que tengo. Aprovechá, putito. Uff, boludo, no puedo creer lo grande que estoy. Te voy a matar. Estoy hecho un toro —dijo y me metió un dedo enorme en el orto—. Uh, este culito te va a doler, boludo, te lo voy a tener que abrir a la mitad. Mirá lo duro que estoy. Apuesto a que nunca viste a un hombre tan grande y musculoso. Jaja, no puedo creer lo chiquito que sos, te voy a matar, chabon. Mirá el lomo que tengo —dijo y me metió dos dedos en el culo—. jaja, boludo aflojame el culito, dale. Dale que te morís de ganas de que te coja este macho musculoso. Dale, tocame las tetas. Jaja, chabón te voy a matar. Te voy a abrir el culo como una flor. ¿Estás listo? Uff, estoy todo musculoso. Me movió hasta acomodarme sobre la cabeza de su pija. Yo apoyé ambas manos sobre sus hombros redondos y llenos de fuerza. —Nico, sos muy grande. —Estoy enorme, boludo, mirá lo zarpado que estoy —dijo y levantó su pecho para que lo viera—. Estoy re fuerte. Jaja soy una bestia. Me metió la cabeza de la pija y sentí como si me hubiera metido un puño entero. —Jaja, ¿te duele, enano? La tengo enorme. Enorme. ¿Te gusta? Sentís mi pija gigante entrando en tu culo. Aflojate así te puedo coger. Dale —dijo y se acomodó encima mio—. Boludo, sos muy chiquito, en serio, me siento un gigante lleno de músculos al lado tuyo. Aw que fuerte que estoy. Boludo, mirá el lomo que tengo. Mirá mis tetas de hombre. Tocalas dale, tocalas. Son enormes. No sabés la fuerza que tengo. Se puso de pie y me llevó al baño. Cuando acabó salí volando contra la pared de la bañera mientras Nico se reía y la llenaba con su leche. —Boludo, jaja te bañé en mi leche. ¿Estás bien? Estoy muy grande y me caliento mucho. Ey, me escuchás —dijo y abrió la ducha y se metió dentro. Me levantó en brazos y me apretó contra su pecho—. Ya pasó, ya pasó. Aunque no podía pensar bien podía sentir sus tetas enorme contra mi cara.
  2. Mientras esperan se pueden leer esta: https://muscle-growth.org/topic/18738-tetas-de-hombre/
  3. UNO El asunto del pecho de Nico al parecer era muy conocido. Nico y yo eramos amigos desde jardín. Habíamos ido a la misma primaria y cuando entramos en la segundaria nuestros padres eligieron mandarnos a colegios diferentes. De todos modos todavía seguiamos siendo amigos y cada tanto solíamos invitarnos a dormir. Durante los años de secundaria la mamá de Nico había decidido darle pastillas para el crecimiento, ella era una mujer petisa y tenía miedo de que su hijo no creciera demasiado. A Nico el asunto lo tenía sin problema y hasta ese momento él no había sido más bajo o más alto que nadie en el colegio. Pero a medida que los años de secundario iban pasando las cosas empezaron a cambiar. Lo primero que sucedio es que la voz de Nico se volvió más gruesa. Después ocurrió que pegó un estirón y me sacó una cabeza. Nico siempre había sido muy jodón y desde entonces empezó a decirme enano. —¿Que hacés enano? ¿Que tal la vista desde el subsuelo? Después le creció el pecho. No fue algo progresivo, fue casi como de un día para otro. Dos enormes pectorales asomaron como montañas sobre su pecho. Nico se reía. Decía que sus amigos lo llamaban la tetona. Era un pecho impresionante, yo nunca había conocido a nadie con un pecho tan grande. No era desproporcionado sino que era del tamaño perfecto, ancho y suave. No caía como esas tetas de viejos de 60 o de gordos a los que se les cae la grasa. Era un pecho grande, simplemente como si se le hubiera expandido la caja torásica y le hubieran crecido los músculos. Entonces ocurrió que Nico empezó a coger. Eso le causaba gracia, decía que las chicas le tocaban el pecho todo el día. —Les encanta —decía cuando se quitaba la remera y se miraba frente al espejo. Nico no tenía un gramo de grasa, no es que fuera super musculoso, solo que su cuerpo emanaba fuerza y energía sexual. Se paraba frente al espejo y se masajeaba el pecho mientras decía. —Les encanta. No sabés como me tocan todo el pecho, se vuelven locas —y después se miraba de costado y de frente—. Lo tengo enorme. ¿Que te parece, enano? ¿Te parece que tengo el pecho muy grande? ¿Me lo querés tocar? —Salí, boludo —le decía yo y él se cagaba de risa. Después se agarraba el pecho con ambas manos y decía: —Tetas de hombre —y eso era todo. Al parecer sus amigos también cargaban con eso. Le decían la tetona y a Nico le encantaba. Siempre que podía se sacaba la remera. —¡Salí de acá tetona! —le decían sus amigos. —¡Dejá de mostrar las tetas! Pero a Nico eso no lo intimidaba y siempre decía: —¿Querés tocarme las tetas? ¡Dale, veni! ¡Tocame las tetas! Una vez en su cumpleaños uno de sus amigos empezó a cargarlo con eso de las tetas grandes. Nico se sacó la remera y dijo: —Veni si sos macho, dale, tocame las tetas. El amigo fue y empezó a tocarle el pecho. —¡Aw Nico! —decía haciéndose el que se calentaba, mientras todos se cagaban de risa—. Que fuerte que sos, que pecho de macho que tenés, que tetas, que fuerte que sos. Tetas Nico, tetas, dame tus tetas. Y todos se morían de risa, incluso Nico. Para ese entonces yo le llegaba tan solo hasta la linea de sus pectorales. Para mí Nico se estaba volviendo un gigante. Por esa época Nico empezó a juntarse con otros amigos más grandes que nosotros. En especial con uno que se llamaba Juanito. Yo no lo conocía pero al parecer Juanito estaba todo el tiempo hablando de sexo, de tetas, de conchas, de pijas, de minas y de como cogérselas. Todo el material que Nico traía a mi casa las noches que venía a dormir era de Juanito. Así fue como empezó a traer fotos de minas en bolas, con unas tetas enormes o cogiendo. Cuando mis papás se habían ido a dormir pausábamos el jueguito que estuvieramos jugando y nos poníamos a ver las fotos. —Mirá esta hija de puta, como me la cogería —decía Nico mientras se tocaba la pija debajo del pantalón. Un día así fue como empezamos a pajearnos. Nico trajo unas fotos, nos sentamos frente al monitor y él dijo: —Boludo, pajiémosnos —y sin esperar que yo dijera nada se sacó la remera y se desabrochó el pantalón. La pija que salió era enorme, yo nunca había visto una pija tan grande en mi vida. En especial porque la mia era bastante chiquita; la de Nico parecía diez veces mas grande. —Dale, boludo, ¿Que esperas? —me dijo Nico mientras se masturbaba y su pija crecía y crecía. —Boludo, la tenés enorme —le dije. —El otro día la medimos con Juanito —dijo Nico mientras se masturbaba—. Treinta y cinco centímetros. Yo saqué la mia y empezé a pajearme. —Boludo, ¿Que es eso? —me preguntó—. Tenés un mani. Le pegué en el hombro y me fui al baño. —¡Boludo, no te enojes, es un chiste! Cuando salí del baño Nico había vuelto a jugar a los jueguitos. Me pidió perdón y jugamos hasta que se hizo de madrugada. Otro día vino con una sonrisa en la cara. —Tengo unas fotos que te vas a morir. Se hizo de madrugada y me mostró lo que había traido. Por alguna razón las pasaba bien rápido, hasta que llegó a la foto que me quería mostrar. Era la foto de una pija enorme. Solo se veía la pija y un poco de las piernas y la panza. Se notaba que era un hombre musculoso. —¿Cual decís que es mas grande? —preguntó—. Esa o la mia. Y sin esperar mas se bajó el pantalón y empezó a pajearse. Antes de que estuviera toda parada se sacó la remera y mientras con una mano se masturbaba con la otra empezó a tocarse el pecho: esas enormes tetas musculosos que tenía. Cuando estuvo del todo parada Nico se paró y dijo: —¿Y? ¿Cual decís que es mas grande? Mire ambas pijas, eran las dos enormes, simplemente enormes y gruesas. —No sé, parecen igual de grandes. —¿Vos decís? —Yo creo que la del chabon es mas grande —dijo Nico mientras se masajeaba una teta. A la siguiente vez trajo un video porno y algo que había aprendido. Juanito le había enseñado a hacer competencias de wascasos. —Nos pajeamos y el que aguanta mas y acaba mas gana. Pusimos el video y nos empezamos a pajear. La pija monstruosa de Nico se paró como un mástil. La mia apenas lograba ponerse dura. Heché una mirada a las enormes tetas de Nico y acabé. El wascaso entró en mi mano como un chicle. —¿Ya estás? Ja, ¡que chabón! Nico se siguió pajeando y pajeando. Se tocaba las tetas y se masajeaba la pija con una y con las dos manos. —Tengo la pija enorme, boludo —decía—, casi tan grande como mis tetas. Mirá el tamaño de mis tetas, boludo. Estoy enorme. Tengo mas tetas que la puta esa —dijo y se puso de pie. Fue al baño y dijo: —Mirá esto, enano. Me paré al lado y vi salir un chorro de wasca como si hubiera abierto una canilla. —Te lleno la bañera de leche, boludo. Jaja, mirá toda la leche que tengo. Otra vez me dijo: —Boludo, nos tenemos que pajear cruzado. Es zarpado. —¿Que? ¿Cruzado? —Si boludo, yo te pajeo a vos y vos a mi. —Dejate de joder, boludo, no te quiero tocar la pija. —Boludo, es lo mismo. ¿Que te cambia? Es una pija. Los dos tenemos una pija... Y puso un video de una mina a la que se la cogían tres tipos. Nico sacó su pija y yo hice lo mismo. —¿Así toda floja? —le pregunté. —Dale, boludo —dijo y me sacó la mano y me agarró la pija con dos dedos. Su mano era mucho mas grande que la mia y entre sus dedos mi pija todavía parecía mas chica. Se me paró al toque. —Dale, agarrame, boludo. Agarré su enorme pija con una mano y empecé a subir y bajar. Nunca había sentido una pija tan grande. Acabé en un segundo. —¡aw, boludo! Me llenaste la mano de leche. Tenés que controlarla, forro. Se limpió con mi remera y después se puso en cueros. —Ahora termina con la mia. Le agarré la pija temblando. Había crecido por la mitad, pero ya era algo impresionante. Un segundo después se puso tan dura como una piedra y tan gruesa que apenas podía rodearla con mi mano. —Apretá con fuerza, boludo. ¡Dale! ¡Ponele ganas! –Estoy apretando todo lo que puedo. —Dale, boludo, ¿me estás jodiendo? —Forro, la tenés enorme. —Dale pelotudo, apretá en serio. ¿Así te pajeas? —Boludo, no tengo la culpa que tengas una pija gigante. —Usá las dos manos. Agarré su pija con las dos manos y Nico empezó a tocarse las tetas. —Uh, que grande que la tengo, mirá tus manitos, son diminutas. Ja! Dale, pajeame con ganas. Jaja, mirá el tamaño de esa pija. Dios, que grande que estoy. Y ahí sin pensar en lo que hacía se la chupé. Nico me empujó y se puso de pie. —¿Que hacés, boludo? ¿Sos puto? —dijo y me pegó una piña en el hombro que me tiró al suelo. Nico debía pesar el doble que yo, tenía una fuerza que yo no podía imaginar. Se vistió, se subió el pantalón y se fue. A los pocos días alguien tocó el timbre de casa. Era Nico. —¿Puedo pasar? Le dije que si. Nos sentamos en mi cama y no dijimos nada. Después nos pusimos a jugar al street fighter. Cuando se hizo la madrugada Nico puso pausa y dijo: –¿Me querés chupar la pija? No respondí. Nico se sacó la ropa, estaba mas enorme que nunca. Se paró delante mio mientras se masturbaba. Yo veía su inmensa pija crecer y crecer y crecer sobre mi cabeza y en lo alto sus enormes tetas musculosos moviéndose suavemente. Cuando estuvo parada Nico agarró me puso una mano en la cabeza y me acercó a su pija. Me resistí, cerré la boca con fuerza y me apretó la poronga gigante contra el cachete haciendo presión. —Dale, abrí la boca, enano. Me apretaba con la pija. —Dale, mirá lo grande que la tengo, dale puto. Entonces abrí la boca e intenté morderlo, pero era tan grande que no pude cerrar la boca. —Así me gusta, putito, chupame la pija —decía mientra me sostenía la cabeza con una mano y con la otra se tocaba las tetas—. Awww que bien que chupas, enano. Chupamela toda, dale. ¿Te gusta? Mira lo grande que la tengo. Dale, chupame toda la pija, dale, mirá lo grande que es. Es enorme. La tengo re dura. ¿Te gusta eso? Dale, chupame las bolas, Jaja, que puto que sos enano. Te morías de ganas de chuparme la pija. ¡Que chabón! Dale, hasta el fondo, jajaja te vas a atragantar. La tengo muy grande. Uh me vas a hacer acabar —dijo y me agarró la cabeza con fuerza para que no me moviera—. ¡Tomá puto! ¡Tomate toda la leche que tengo! Dijo y acabó una cantidad imposible de wasca. Hasta el punto que me atraganté y me salió por la nariz. Casi me ahogo tomándome la leche de Nico. —Boludo, casi me matás —le dije y le empecé a pegar en el pecho, en ese increible y enorme pecho musculoso que sus amigos llamaban tetas de hombre. Tetas de hombre, enormes y cubiertas de una capa de pelo. Me cansé de pegarle y empecé a acariciarle el pecho. Era una masa enorme de músculos perfectos. —Jajaj, mirá como quedaste chabón —dijo Nico mientras yo le tocaba el pecho como si no se diera cuenta que lo estaba tocando. Me limpió la cara con un pañuelo mientras yo seguía tocando su pecho —¿Te gustan mis tetas? —dijo y las flexionó para que yo viera lo duras que eran. Yo lo tocaba y lo tocaba mientras sentía la enorme fuerza de su pecho bajo mi manos. Ese pecho inmenso y lleno de musculos que todavía estaba creciendo. Y sin mas se le paró la pija otras vez y me agarró la cabeza para que se la chupara de nuevo. Así empezamos.
  4. Tranquilo tranquilo!! Ya vienen... ya vienen... vamos de a poco que es mas divertido :P
  5. haha I might... It all depends if an idea drops into my head...
  6. Ha! Did you translated using Google? Thanks man!
  7. DOS Cuando me desperté al día siguiente todavía me temblaba el cuerpo por las imágenes del sueño. Me quedé sentado en la cama mirando por la ventana y pensando en cómo sería coger con alguien tan grande y musculoso como Lucas. La idea de un cuerpo tan enorme y tan fuerte me hizo estremecer. No podía imaginar como hacía Maite. La idea de tocar semejante cuerpo antes me había excitado, pero de pronto me daba miedo. No tenía idea cómo iba a hacer para llevar adelante los días que nos quedaban solos en el campo. La sola idea de tener que hablar con Lucas me intimidaba, sentía que sin importar cuanto lo intentase esconder él se daría cuenta de todo. Entonces lo vi venir caminando desde lejos. Llevaba solo ese traje de baño que cada día le quedaba más y más apretado, y encima de eso asomaba su torso enorme cubierto músculos y músculos, era el hombre mas inmenso que había visto en mi vida. No sé en que parte de mi sueño había cambiado la realidad por otra cosa, pero no había forma de que un hombre de semejantes proporciones, tan fuerte y musculoso como él, tuviera siquiera la necesidad o las ganas de que alguien como yo le chupara la pija. Me fui a bañar y después me puse a leer. Podía escuchar el ir y venir de Lucas afuera de la casa. Sus pisadas y el ruido de su cuerpo moviéndose. Cuando la intriga pudo más que mi vergüenza salí a ver qué estaba haciendo. Afuera hacía calor. El humo sobrevolaba la casa. En la parte trasera encontré una fogata. Alguien estaba preparando el fuego para hacer un asado. Entonces escuché un ruido en la pileta. Lucas salió del agua como una montaña que emerge bajo el agua y desde la que caía una cascada acariciando todos sus músculos, todo su pecho, sus hombros, sus brazos y sus enormes piernas. Se acercó a ver cómo estaba el fuego. Él lo había hecho. —Hace calor —dijo sonriendo. Yo veía el agua brillando sobre sus pectorales, sus abdominales y sus piernas. –Voy a poner la carne —dijo y entró agachándose para pasar por la puerta. Salió con los pedazos de carne colgados sobre sus hombros. Los puso sobre la parrilla y se fue a dar otro chapuzón. Cualquiera hubiera pensado que por la cantidad de carne que se estaba cocinando íbamos a ser diez personas, pero solo íbamos a ser Lucas y yo. —¿No es mucha carne? —pregunté. —Tengo hambre —dijo sonriendo y golpeándose la panza dura y cubierta de músculos. —¿Tanta hambre? —pregunté. —Hay que alimentar un cuerpo como este —dijo y flexionó los brazos; era su manera de hacer chistes: mostrar el tamaño increíble de sus músculos. Por poco me desmayé frente a él. Pusimos la mesa y nos sentamos a comer. Yo nunca había visto a alguien comer tanta comida y tan rápido. Lucas simplemente devoraba la carne agarrándola con las manos. Cuando terminó lamió el plato con la lengua, se pasó un antebrazo inmenso por la boca para limpiarse. Se golpeó la panza con ambas manos y apoyó las palmas sobre sus pectorales enormes que sobresalían como almohadones. Después se tiró a dormir una siesta en una reposera que parecía a punto de doblarse bajo su peso. Su espalda sobresalía como dos alas demasiado anchas y sus brazos abultados caían a ambos lados. Parecía un oso muerto. Un oso enorme, lleno de músculos, poderoso como ninguno. Por la tarde la temperatura bajó. Una tormenta se posó sobre el campo y en la radio avisaron que estábamos bajo un frente frío. Lucas se despertó, estiró su cuerpo haciendo un despliegue increíble de músculos en su espalda y se fue entrenar. El calor dejó paso a un aire fresco que para mí sorpresa se fue volviendo más y más frio hasta el punto que tuve que buscar abrigo que no tenía. Saqué mantas y me senté en el sillón. La casa que había estado fresca bajo al calor del día se puso helada en menos de unas horas. Salí a buscar leña y me di cuenta de que ya no quedaba nada, Lucas había usado lo último para hacer el asado. Entonces lo vi venir corriendo desde el monte. Era un gigante prácticamente desnudo cubierto de músculos inmensos que se movían rápido y despacio. Sus pectorales subían y bajaban y sus piernas se inflaban con cada paso que daba. Se veía la unión de cada uno de sus músculos, todo en su cuerpo exhalaba una fuerza de macho impresionante. Pasó delante mio y pude sentir el peso de su cuerpo con cada pisaba que hacía temblar la tierra. Saltó a la pileta y salió de nuevo. —¡Lucas! —lo llamé— ¿No tenés frío? Se acercó hasta volverse una montaña gigante a mi lado. Me miró desde arriba de su cuerpo inmenso sin entender lo que yo decía. —¿Qué hacés con campera? —dijo. —¿Me estás jodiendo? ¡Está helado! —¿Helado? -dijo y se pasó una mano sobre su pecho como si quisiera sentir el tamaño y la forma inmensa de sus pectorales. —¿No tenés frío? —No —dijo y me volvió a mirar. Todo su cuerpo estaba empapado y pese a que hacía un frío terrible él no sentía nada. Su cuerpo era simplemente demasiado fuerte para sentir que había bajado la temperatura. Después le conté que quería prender el hogar y que no había troncos. La idea de talar un árbol lo hizo sonreir y fuimos a buscar el hacha solo para descubrir que Ramón se la había llevado. Pensé en llamarlo, pero Lucas me preguntó: —¿Cuál es el árbol para talar? Lo llevé a la zona donde estaban los árboles para cortar. Eran troncos relativamente delgados. Ninguno era más ancho que sus antebrazos. —¿Y este? —dijo Lucas señalando un árbol grueso y viejo. —Ese estaba para talar pero a Ramón le dio fiaca cortarlo y lo dejó. Lucas le dio una vuelta, lo miró de arriba a abajo y dijo: —Perfecto, es este. —Primero vamos a tener que recuperar el hacha —dije. —No creo que sea necesario —dijo Lucas y estiró los brazos e hizo sonar su cuello. —¿Qué vas a hacer? —dije cuando lo vi mirando el árbol con demasiada atención. —Voy a sacarlo. —¡¿Como que vas a sacarlo?! —Arrancarlo, de raiz... —Lucas, ¿enloqueciste? —¿No pensás que puedo hacerlo? —dijo y se giró para mirarme. Tomó aire y su pecho se infló hasta adquirir unas proporciones bestiales. Todo su cuerpo parecía duro como la piedra, tensó sus enormes brazos y pude ver como sus venas se marcaron sobre los músculos mas grandes y perfectos que yo había conocido. Después flexionó sus piernas y pude ver como el traje de baño se rompía un poco para dejar que semejantes piernas adquirieran su verdadero tamaño. Lucas me estaba mostrando lo musculoso y fuerte que era. —Lucas, no sé... Ok, sos muy fuerte, pero ese árbol es enorme y debe tener una raíces muy profundas... Lucas apoyó una mano sobre el tronco y después miró su propio cuerpo como si admirara sus músculos luego de un trabajo de años que lo había convertido en semejante bestia inmensa. —Algo me dice que este cuerpo puede hacerlo —dijo y flexionó su brazo. Era un brazo tan enorme que tuve miedo de lo que pudiera hacer. Se paró frente al árbol, separó sus magníficas piernas, se agachó, abrazó el árbol y lo intentó levantar. Detrás suyo yo tenía la imagen alucinante de su espalda ancha y cubierta de una musculatura que hacía pensar en montañas, piedras y cosas fuertes. Era una maravilla de espalda. Lucas tiraba y el árbol se quejaba, pude escuchar el ruido de la madera, la tierra se movía debajo de nuestros pies. Pero no pasaba nada, entonces Lucas empezó a rugir. Era una voz profunda que parecía desafiar todos los ruidos de la naturaleza juntos. Entonces empezó a suceder: su cuerpo empezó a crecer. Delante mio podía ver como sus piernas enormes se volvían mas grandes, se cubrían de nuevos y mas poderosos músculos, lo mismo que su culo que de pronto adquirió un nuevo tamaño hasta el punto de romper el traje de baño en dos y sobresalir como dos enormes rocas peludas y encima de eso su espalda se volvió más ancha y mas ancha y mas ancha, nuevos músculos emergieron como protuberancias poderosas y sus hombros se apartaron uno de lo otro cobrando una nueva dimensión, llenándose de nuevos y más grandes músculos y lo mismo sus brazos. Todo su cuerpo se estaba inflando y entonces empezó a suceder que el árbol empezó a levantarse frente a mis ojos. Mas y mas alto. Lucas lo estaba arrancando de la tierra con sus manos y en un último esfuerzo que duplicó el tamaño de todo su cuerpo hasta volverlo un hombre inmenso y cubierto de músculos lo arrancó haciendo saltar la tierra y lo sostuvo sobre su cabeza. Se dio vuelta y pude ver en lo que se había convertido su cuerpo. Si antes me había parecido grande ahora era simplemente de otro planeta. Cada uno de sus pectorales tenía el tamaño de una ventana enorme debajo de los cuales asomaban incontables abdominales grandes y perfectos. Pero lo mas impresionante fue ver su pija al aire, parada y enorme. Lucas reía sosteniendo el árbol con sus dos manos, miraba su propio cuerpo con una sonrisa sin poder creer el tamaño que tenía. —Parece que me emocioné —dijo Lucas y se rió. —Lucas... —dije yo. —Estoy enorme —dijo él y se puso a hacer flexiones con el árbol sobre su cabeza. Yo no sé si se refería a su pija monstruosa o al resto de su cuerpo. Supongo que a los dos. Era tan grande la fuerza de su cuerpo que el peso del árbol fuera de la tierra no le significaba nada. Habrá hecho 100 flexiones de brazos hasta que sus hombros empezaron a brillar y adquirieron una forma perfecta. —No pesa nada —dijo y lo apoyó sobre uno de sus increíbles hombros— ¿Donde te lo dejo, chiquitín? —Lucas, estás... tus músculos... son demasiado grandes... —Ja —dijo—, si, creo que ahora estoy un poco grande... —dijo y flexionó uno de sus brazos hasta hacerlo explotar con un bicep gigante—. No sabés lo fuerte que me siento... —Estás mas grande... —Me siento enorme... —dijo y se agarró la pija parada con una mano—. Hasta mi pija está mas grande... —dijo y me miró—. Imaginate cuando vuelva Maite como la voy a hacer gritar con esto. Ja, soy una bestia. —La tenés enorme... —Jaja, si... —dijo y se acercó hasta que su pija estuvo sobre mi cabeza; me miró sobre la imposible altura de su cuerpo cubierto de músculos—. ¿Donde querés que este hombre gigante te deje el árbol, chiquito? Le señalé un rincón. Lo llevó hasta ahí y antes de bajarlo lo levantó sobre su cabeza. Lo apretó con la manos haciendo saltar astillas y solo con la fuerza de sus brazos lo partió a la mitad. Hizo ese mismo movimiento con cada pedazo y luego le pegó hasta romperlo en mil pedazos. —Jaja, soy una bestia —decia flexionando ambos brazos para que los dos admiráramos el tamaño de su cuerpo—. Mirá los músculos que tengo, soy un dios. Vení chiquito, acercate. Me detuve junto a sus piernas gigantes y cubiertas de pelos y músculos. Lucas se agachó un poco y flexionó su brazo frente a mi cara. Yo solo pude abrir la boca. —Mirá el tamaño de esto —dijo flexionando bien fuerte-. Soy un monstruo. ¿Qué me decís? Su pija estaba todavía parada. Después se puso de pie y mientras flexionaba un brazo y miraba todo su cuerpo, con la otra mano empezó a masturbarse. —¡Qué grande que estoy! —dijo mientras apretaba su pija gigante—. Soy una bestia —dijo y pasó una mano enorme sobre sus pectorales super inflados y duros. Sobre sus hombros y sobre su otro brazo— Estoy re fuerte —dijo y empezó a masturbarse con ambas manos. Cerró los ojos y tiró su cabeza hacia atrás. Yo acabé en el lugar sin siquiera moverme, sin poder cerrar la boca y sin poder creer el tamaño de su cuerpo. Volvió a mirarse todo el cuerpo y dijo: —¡Que enorme que estoy! Jaja, soy un macho gigante —dijo e inflo sus pecho—. Mirá las tetas que tengo, jaja. ¡Que fuerte! Y después levantó ambos brazos flexionándolos mientras de su pija brotaba un mar de leche interminable. —Jaja, estoy durísimo. ¡Mirá lo duro que estoy, chiquito! Apuesto a que no viste un macho tan grande en tu puta vida —dijo se llevó ambas manos atrás de la cabeza haciendo de su cuerpo un despliegue de músculos increible—. Estoy hecho un toro enorme. Que fuerte que soy. Y su pija se levantó mas con un movimiento rápido y cubrió de leche todo sus músculos y su cuerpo mientras Lucas se cagaba de risa.
  8. jajajajaajajajajajajaajaj que desgraciado! Me alegro que te haya ¿calentado?
  9. Bueno bueno bueno... Ahí va! DOS Al día siguiente me desperté tan dolorido que tuve que pasar un rato largo en la cama y en la ducha para que el agua caliente me ayudara. Fran estuvo afuera todo el día. Cuando regresó yo estaba viendo televisión. Puso su enorme mano sobre mi cabeza como si yo fuera un perro y con un movimiento lento y perfecto se sacó la remera para que yo volviera a ver su cuerpo musculoso inflarse y brillar bajo la luz de mi departamento. Ahí me dijo que la gente del consorcio nos había enviado una carta documento. Al parecer había llegado a sus oídos que estábamos usando el departamento para la prostitución y eso faltaba al código de conducta. A Fran todo el asunto le causaba gracia. Fue hasta la cocina, abrió a heladera y cómo siempre empezó a tomar leche directamente del envase. Cuando entré a la cocina la imagen del hilo de leche cayendo por entre sus pectorales peludos me dejó sin nada que decir. Yo no sabía si Fran lo hacía a propósito o si siquiera se daba cuenta. Pero su cuerpo era tan grande que ya no era normal. Cada parte de su cuerpo era simplemente tan inmensa que cualquier cosa que hiciera resultaba simplemente alucinante. Si flexionaba un brazo para levantar algo los músculos se le inflaban tanto que parecía estar dando un espectáculo de fuerza, si tomaba aire su pecho se inflaba al punto que simplemente no parecía casual, así era todo. Y ni que hablar cuando se rascaba la pija enorme debajo del pantalón. Era simplemente una imagen demasiado tremenda para que yo no pudiera quedarme sin palabras. —No pasa nada, enano —me dijo acercándose. Retrocedí para dejarlo pasar y quedé de espaldas contra la pared. Fran se paró a dos centímetros de mi. Sus piernas eran dos columnas peludas e inmensas que me tapaban toda la mirada. Sobre mi cabeza colgaba su pija monstruosa y más arriba de eso sobresalían las montañas peludas de sus pectorales. Encima de todo eso Fran me miraba. —Conseguí un departamento —dijo. —¿Un qué? —Un departamento, enano —dijo como si nada y tomó un poco más de leche que resbaló suave sobre una de sus tetas musculosas y cayó sobre mi cabeza—. Nos mudamos. —Fran… —dije. —Esta vez me encargo yo —dijo—. Vas a ser mi huésped —dijo y se acercó todavía más, ahora sí presionándome con sus piernas inmensas cubiertas de músculos gigantes. Intenté defenderme con mis manos, pero no pude hacer nada más que sentir la fuerza sus muslos presionándome. —No te preocupes —escuche que decía porque yo ya no podía ver nada—. No te voy a cobrar por vivir conmigo. Vos no vas a poder vivir más acá y yo necesito un lugar en el que no me hagan quilombo por trabajar. —Fran… —Necesito coger más —dijo y flexionó las piernas. Pude sentir como se volvían de piedra bajo mis manos—. Estoy haciendo buena guita, pero seguro puedo hacer mucho más. ¿Te imaginás si me vuelvo más musculoso? ¡Ja! ¡Me voy a forrar de dinero! Voy a ser el hombre más musculoso y rico del mundo. —Fran… —¿Te dan ganas, putito? ¿Qué decís? Te venís conmigo y me ves garchar todos lo días sin gastar un peso. Vas a poder ver todos los días el lomo que tengo y como me vuelvo más inmenso. Es mucho más de lo imaginaste en tu puta vida. ¿Qué decís? Querés ver lo grande que me pongo. Imaginate el tamaño de mi pija, voy a ser una bestia. —Fran, no puedo respirar. Apretó un poco más. —No podés respirar de lo grande que estoy, enano. Esta casa de mierda ya se volvió demasiado chica para un chabón tan grande y musculoso como yo. Ni por las puertas paso ya. Entonces quedamos así, te venís conmigo —dijo y me levantó con ambas manos—. Abrazo de compañeros de cuarto —dijo. Y apretó mi cara contra sus imposibles pectorales mientras se reía. —La vamos a pasar en grande —dijo—. Bien grande como mis músculos. Después me dejó y se fue a bañar. Yo había acabado tres veces en un menos de cinco minutos. El departamento que Fran había alquilado quedaba en el barrio más caro de la ciudad. Yo no entendía como hacía para pagar semejante cantidad de guita, era simplemente demasiado caro. Tardé unos días en entender qué estaba sucediendo. El departamento era un loft de más de cien metros cuadrados y dos pisos. Solo tenía un cuarto por lo que nuestras camas (la suya King size y la mía más pequeña) quedaron en el mismo espacio. Yo simplemente no entendía nada. —¿Te molesta compartir cuarto conmigo, enano? —dijo cuando apoyó la cama que había cargado con un solo brazo durante los cinco pisos. Se sacó la remera y se secó la transpiración de su pecho y sus abdominales. Flexionó ambos brazos para mostrarme el tamaño de sus músculos y dijo: —Imaginate verme en bolas todos los días. Yo simplemente no podía entender que estaba pasando. Esa misma noche un viejo golpeó la puerta. El tipo debía tener cincuenta años. Había traído un vino carísimo y un kilo de helado. Cuando yo abrí la puerta quedó desconcertado. —¡Antonio! —lo llamó Fran. Se había terminado de bañar y estaba en medio del loft, con una toalla alrededor de la cintura y todo su increíble torso al aire, mojado y brillando. Cada movimiento de su cuerpo resaltaba su pecho, sus hombros como piedras y sus brazos abultados. Antonio me dio la botella de vino y el kilo de helado y con la boca abierta caminó como un tarado a los brazos de Fran. Él lo levantó como si fuera un bebé y lo cargó hasta el cuarto mientras Antonio acariciaba esos dos pectorales inmensos como si fueran un tesoro (y lo eran). —Dios mio, Fran, que pecho que tenés. Sos enorme! —Esta noche mis músculos son todos tuyos. Yo no podía creer lo que pasó después. Antonio adoró el cuerpo inmenso de Fran mientras él se cagaba de risa. —Dios mio, Fran! Sos el hombre mas musculoso que vi en mi vida. Dejame besar tu pecho, tus hombros, tus brazos. ¡Que fuerte que estás! ¡Que macho que sos! Tocó y besó todos sus músculos hasta que Fran se cansó y se levantó. Dejó caer la toalla y su pija gigante se elevó como un mástil. —Fran... sos demasiado grande... No... por favor no... Me vas a matar... —Tranquilo, putito —le dijo Fran mientras lo alzaba y lo sentaba sobre su pija—. Afloja que te va a gustar. Y lo violó varias veces. Su pija era demasiado grande. Era simplemente irreal. —¿Qué pasa, Antonio? —le decía Fran mientras lo violaba— ¿La tengo demasiado grande? ¿Soy demasiado hombre para vos? Yo me senté en mi cama, frente a la suya y me tomé el vino y me bajé todo el helado mirando a Fran penetrando a Antonio, haciendo que se tragara toda su leche y apretándolo contra su pecho para que sintiera la fuerza y el tamaño de sus músculos. El espectáculo fue impresionante. Fran se reía a carcajadas y me miraba cada tanto para ver mi expresión. —¿Disfrutando el show, putito? ¡Mirá el lomo que tengo! —decía y apretaba a Antonio contra sus pectorales hasta que el viejo se empezaba a ahogar. Después volvió a cogérselo para que yo viera su pija gigantesca y parada abriendo un agujero enorme en el culo de Antonio. Ahí descubrí que esa noche sola había servido para pagar por el alquiler por dos años. Así de caros se habían vuelto el inmenso cuerpo musculoso de Fran.
  10. DOS Casi tan impresionante como el tamaño y la definición de los músculos de Tomás era el hecho de que no fuese vanidoso. Quizás vanidoso sea una palabra extraña para definir a alguien, pero cuando a uno le llaman la atención los hombres cuyos músculos son fuera de lo normal uno empieza a darse cuenta de esas cosas. Está lleno de hombres que van a trabajar sus cuerpos porque lo necesitan, porque se sienten demasiado disminuidos y no pueden evitar querer flexionar un brazo enorme frente a la cara de alguien más. Están los que siempre usan musculosas para que todo el mundo pueda verles los hombros marcados y la sombra de un pecho que trabajaron hasta convertirlo en dos montañas de músculos. Están los que se ponen la ropa ajustada, una remera unos talles más chicos, para que se les marquen los brazos, los hombros y el pecho. O los que siempre que tienen la mínima oportunidad se sacan la remera para que todos vean el torso tallado en piedra que tienen. Están los que se miran al espejo y hacen fuerza, los que se sacan selfies siempre que pueden, los que caminan con los brazos levantados un poco de más y con las piernas algo separadas. Los que cuando tienen la oportunidad flexionan ambos brazos para mostrarte los hombre que son. Los que se tocan el pecho pero que imagines lo que sería tocarlos, sentir la fuerza de su cuerpo contra el tuyo. Los que posan frente a las cámaras de sus computadoras en calzones y se pasean para que veas, para veas y veas y veas. Están los que salen a correr sin remera para que la transpiración les bañe los músculos mientras sus tetas enormes rebotan a cada paso. Están los que aman ser musculosos, solo eso y se excitan con su propio cuerpo y su propia fuerza. Los que viven de la mirada de los otros sobre el tamaño de sus músculos. Cualquiera de esos podía llegar a calentarme y a más de uno le dediqué alguna paja pensando en sus cuerpos. Pero para mí el más seductor de todos era el que no le interesaba mostrarse. El que no le interesaba hacer un show del tamaño de sus brazos, de la forma de impresionante de su pecho o el ancho imposible de su espalda. Ese que no se había esforzado para volverse más musculoso sino que se esforzaba porque así lo habían educado. Ese al que la genética, la suerte y dios lo había bendecido con un cuerpo imposible y una fuerza descomunal. Tomas probablemente fuese el más impresionante de todos ellos. La remera que se había puesto no dejaba adivinar ni la forma de su cuerpo. No era una remera particularmente grande, pero el corte y el tamaño justo daban la sensación de que podía tener un cuerpo como cualquier otro. Lo que no podían ocultar era tamaño inmenso de sus antebrazos. Nos sentamos uno al lado del otro para que yo le pudiera mostrar cómo se hacían los ejercicios, por lo que mi brazo estaba junto al de él. La diferencia fue suficiente para que se me parara la pija. Era un antebrazo bronceado y cubierto por una fina capa de pelo dorado. Era tres veces mas grueso que mi brazo y con cada movimiento de sus dedos los músculos se le marcaban o aparecía uno sobre otro. Un antebrazo de ese tamaño solo podía anteceder a un brazo inmenso, a un bicep del tamaño de un melón. Era un antebrazo que transmitía una fuerza inmensa, un hombre cuyo cuerpo era capaz de levantar un auto... Pero a Tomás no le importaba nada de eso, para él éramos tan solo dos tipos estudiando matemática. Yo no lo podía creer. Cuando un lápiz se me cayó de la mesa, me agaché para recogerlo y ahí tuve la visión del paraíso. Debajo de la mesa sus piernas largas y musculosas se apretaban contra el pantalón corto y parecían brillar con luz propia. Tomás tenía uno muslos inmensos y marcados. Con cada movimiento del más chiquito de sus dedos se tensaba algún músculo que le daba a sus largas piernas un aspecto de caballo, algo fuera de lo normal. Y su pie... ¡Era el doble de largo que el mío! No tuve más opción que dejar caer prácticamente toda mi cartuchera para tener una excusa para correr la silla y agacharme y ver sus dos piernas con toda mi atención, así como el bulto enorme bajo la tela del pantalón. El tamaño de su cuerpo me estaba mareando. Y con cada cosa que veía yo repetía para mís adentros: "Tiene 17. Veinte años menos que yo y debe pesar el doble". Debía ser tres veces... ¿Qué digo? ¡Diez veces más fuerte! Y no voy a negar que Tomás era fachero. Lo era, pero yo había estado demasiado ocupado intentando ver algo más de su cuerpo. Cuando me di cuenta de que si seguía agachándome algo iba a empezar a verse mal me pude dar cuenta de que era mucho mas lindo de lo que me había parecido. El principio de una barba asomaba en su mandíbula ancha y masculina. Todo en él tenía la suavidad de la juventud y la fuerza de ser un hombre ya desarrollado. Esa tarde fue la primera en que lo ayudé con matemática y por suerte para mí su falta de capacidad para la matemática me sorprendía casi tanto cómo su cuerpo cubierto de los músculos más perfectos que había visto en mi vida.
  11. UNO Conocí a Tomás durante las vacaciones de verano. Yo acababa de recibirme de profesor de Matemática y como el resto de mis amigos había tenido que ingeniármelas dando clases particulares. Por suerte para mi frágil economía el asunto resultó bastante bien y en poco tiempo, gracias a la ayuda del boca en boca y la suerte de encontrar al "Peor Curso de la Historia de la Humanidad", en poco tiempo me encontré dando clases particulares todos los días. Así que cada día visitaba una casa diferente donde encontraba los mismos chicos y chicas que no entendían nada de nada, que si les hablaba de ecuaciones podían llegar a decir que ellos no querían estudiar química y que si por casualidad se me ocurría preguntar que era lo que no entendían largaban respuestas del estilo: —De mitad de año en adelante nada. Así fue como una tarde particularmente calurosa conocí a Tomás. Su mamá me había contactado por recomendación de la mamá de un amigo de él. Tomás tenía diecisiete años y al parecer las matemáticas no eran su fuerte. Lo que primero me llamó la atención fue el tamaño de la casa. Mi padres no eran pobres, ni mucho menos. Tenían su departamento y su casa de fin de semana en el country, pero yo nunca había visto una casa de semejante tamaño en medio de la ciudad. ¡Ocupaba media cuadra! La madre le pidió a una de las mucamas (tenían mas de una) que me llevara al estudio del fondo y se fue ella misma a buscar a su hijo al segundo piso. Atravesamos la casa y salimos al jardín más grande que vi en mi vida. Tenían una pileta olímpica y una cancha de tenis que solo ocupaba menos de la tercera parte e todo. En pocas palabras: una mansión. La mucama me abrió la puerta del estudio y me pidió si me podía traer algo para tomar. Le pedí una limonada. Lo que sucedió después me resulta medio confuso ya que no estaba preparado. Había dado clases a chicos de esa edad y más grandes también. A mis treinta y cinco ahora me daba cuenta de los chico que había sido a mis veinticinco aunque yo en esa época no me daba cuenta. Quizás por eso no asocié lo que estaba viendo con nada más. Un hombre salió de la cancha de tenis después de hacer frontón durante un rato. Llevaba puesto solo un pantalón debajo del cual asomaban unas piernas enormes, largas y musculosas que se tensaban con cada paso que daba. Se podían ver la forma de los músculos con cada movimiento, así como la casi inexistencia de grasa. Eran unas piernas propias de un hombre... y que hombre. Por sobre el pantalón comenzaban los abdominales más grandes y perfecto que hubiera podido imaginar sobre los que sobresalía un pecho enorme y poderoso que brillaba con cada rayo de luz. Todo ese cuerpo de hombre era coronado por unos hombros del tamaño de melones de los que salían dos brazos más poderosos que había visto. Era un cuerpo que emanaba una fuerza impresionante. Una musculatura que parecía estar empujando por crecer todavía más. Se tiró al agua antes de que pudiera ver su cara. Nadó hasta el extremo cerca de donde yo estaba y solo con la fuerza de sus poderosos hombros se elevó hasta salir. Fue la muestra de lo que un hombre era capaz si se proponía crecer, volverse fuerte y solo eso: seguir creciendo. Se elevó en toda su increíble altura y pude ver el rostro de niño de diecisiete años. Agarró una toalla y se acarició apenas cada parte de su enorme y poderoso cuerpo. Todos sus músculos exhalaban juventud, fuerza y una potencia sexual de la que yo ni siquiera había tenido una pizca. Me tendió la mano. —Vos debés ser Diego. Su mano era enorme y fuerte. Sus dedos eran los dedos de un hombre desarrollado y poderoso. Tomó mi mano entre las suyas y al saludarnos pude ver el imposible bicep de su brazo marcándose con el menor movimiento. Yo estaba tan anonadado que un hombre pudiera ser tan joven y tan musculoso que no pude decir nada más que: —Si. Tomás me sacaba más de una cabeza de altura. Era un hombre joven y poderoso. Lo más parecido a un semental salvaje y brillante. La cercanía con sus músculos enormes brillando cerca de mí me hizo perder el hilo de la historia que me había estado contando. Se puso la toalla sobre el hombro y se fue a buscar una remera. Yo quise ser esa toalla.
  12. English version in here [edited by @dredlifter] Lucas era el novio de una de mis mejores amigas, Maite. Ambos vivían juntos hacía tres años, se habían conocido en la universidad estudiando biología molecular. Lucas era 11 años más joven que yo, o sea apenas había cumplido los 24 años y se estaba por recibir de licenciado. Era bastante estudioso y un poco nerd. Nos llevábamos bastante bien y a él parecía no importarle que yo fuera tan amigo de Maite. Lucas era bastante grandote, no hacía ningún deporte, tan solo era alto y grandote. Tenía unos pies enormes y unos antebrazos mas anchos que mis brazos. Lo había visto alguna que otra vez sin remera en la pileta de alguna amigo y tan solo era eso: grandote. Quizás de haber entrenado un poco podría haber hecho crecer su pecho, pero no era el caso. De todos modos eso es lo que yo pensaba de Lucas hasta el día de la mudanza. Maite y Lucas habían decidido mudarse. Ambos vivían en un departamento bastante chico y solo había que mudar algunos muebles y bastantes libros. Como no tenían plata para contratar a una mudadora me pidieron que los ayudara ya que tengo una camioneta bastante grande. Un día antes de la mudanza Maite me llamó para decirme que el día de la mudanza ella no iba a poder estar por temas del departamento de biología, tenía que hacer una suplencia en otra provincia por un congreso y se tenía que ir hoy mismo. Le dije que no se preocupara, que Lucas y yo podríamos con todo. Cuando llegué a la casa descubrí que Lucas ya había comenzado a guardar los libros en las cajas, pero claramente no tenía mucha experiencia en mudanzas ya que había puesto todo mal. Le indiqué como era mejor guardar los libros y que íbamos a necesitar cajas mas chicas ya no convenía usar cajas tan grandes porque serían demasiado pesadas. —¿Cuanto decís que pesa esta? —me dijo señalando una caja. Lucas a veces parecía tan solo un niño de 5 años, enorme pero un niño. —Supongo que 50 kilos… es medio una locu… —¡Excelente! —dijo y sin decir mas la levantó. Fue como si levantara una caja vacía, tan solo se agachó y la levantó. Yo me quedé mirando sin poder creer lo que veía. La mudanza fue más fácil de lo que pensaba, se podría decir que yo solo me dediqué a decir “cuidado” y “doblá” porque Lucas se encargó de mover todo. Las cajas enormes de muchísimos libros Lucas las levantó en un segundo y las cargó bajando las escaleras como si llevara tan solo cartón. —Jeje, me divierte hacer un poco de ejercicio —dijo y flexionó su brazo antes de agarrar la última caja. Debajo de la remera pude ver que se formaba una montaña. Lo más impresionante fue cuando decidió mudar el armario. —¡Espera que lo hacemos juntos! —le dije—1… 2… 3…. Sin embargo era mucho más pesada de lo que yo hubiera imaginado. Di dos pasos y tuve que descansar. —Deja que yo me encargo —dijo parándose de la parte trasera del armario y agachándose apenas para llegar hasta abajo. Por todo el trabajo de cargar cajas sus antebrazos se habían vuelto mucho mas grande de lo que yo imaginaba, de todos modos era demasiado pesado para que él solo pudié… —Ahí está —dijo y la levantó sobre su cabeza—Jeje, se ve que soy bastante más fuerte de lo que pensaba. Lucas sacó todo lo pesado él solo. Yo solo me encargué de sacar unas bolsas. Cargamos la camioneta y nos fuimos. En el viaje Lucas abrió la ventana, estaba transpirado de hacer tanto esfuerzo y debajo del pecho —que por cierto estaba bastante más grande que antes— apareció una mancha de transpiración. —Me contó Maite que estás haciendo tu tesis —le dije. —Si, estoy recién empezando pero el tema me gusta asi que avanzo rapido. —¿Y sobre que es? —Es un estudio sobre las propiedades androstanolona… —… —Ah, ja! Es un andrógeno, un metabolito de la testosterona. —Ah mirá… Interesante? —ja! Si, bastante! Cuando llegamos al departamento descubrí que era cuatro pisos por escalera. Lucas bajó todas las cosas de la camioneta y las dejó en el hall en menos tiempo de lo que le había llevado cargarlo. Cerramos la puerta y miramos las escaleras. —Esto va a ser heavy… —dije— Me parece que va a ser mejor que llamemos a alguien que nos ayude. —Yo puedo hacerlo —dijo Lucas, parecía contento de tener que hacer semejante esfuerzo— Es un buen ejercicio para mis músculos. —Lucas, una cosa es bajar todas estas cosas un piso y otra muy distinta subir cuatro pisos por escalera. Es imposible. —Nah, no te preocupes! Vos llevas las bolsas —dijo y se sacó la remera que ya estaba toda transpirado. Lo que vi casi me dejó sin aire. Yo recordaba que Lucas era grandote, pero no tenía nada que ver con el cuerpo que ahora veía delante mio. Era como si toda la grasa que antes había tenido en exceso se hubiera convertido de pronto en músculos… en músculos enormes. Unos abdominales marcados, un pecho enorme, unos hombros redondos y unos brazos abultados y duros. —Wow! —dije sin pensar. —Ja! Ah, ¿viste? Estoy enorme. —Que te pasó? —Empecé a comer bien y a entrenar. —Entrenar? Es como si te hubieras inflado todo —dije y me acerqué. Estaba a la altura se pecho, su enorme y abultado pecho. —jaja! Tampoco para tanto, solo estoy un poco musculoso. —Dejame de joder! Sos He-man, chabon! Nunca vi a un hombre tan musculoso… ¿puedo tocar? —Claro… —dijo y flexionó el brazo. Estaba duro como una piedra enorme. —Que chabón! Estás durísimo! —Jaja, es solo por el ejercicio que hice al levantar las cosas. —Ahora quiero ver como levantas todo esto! —Jaja! Y se agachó y levantó una caja. —¿Vas a llevar primero lo mas liviano? Te vas a morir. —Jaja! Vamos a ver. Una a una las fue llevando las cajas escaleras arriba. Yo lo seguía llevando cosas bien livianas, pero a la mitad de la tercera subida ya no tenía aire. En cambio Lucas seguía llevando cajas y subía sin parar. Incluso bajaba corriendo, como si hiciera un calentamiento. —¿Cansado? —me jodía al pasar escaleras a bajo liviano como una pluma y musculoso como un tanque. Al final quedó solo el mueble. Lucas ni siquiera respiraba agitado. —Quiero ver esto! —dije bajando lo más rápido que podía aunque ya no tenía aire. Lucas aplaudió y se agachó para levantar el armario. Todos sus músculos hicieron un trabajo maravilloso, tensándose y expandiéndose. Yo apenas podía creer lo que veía, era como si se hubiera inflado en el transcurso del día tan solo por el ejercicio de levantar esas cajas. Dio el primer paso y subió las escaleras como si no llevara nada sobre su hombro. Su cuerpo brillaba de transpiración pero estaba duro como la roca. Subió todo y cuando cerramos la puerta y vimos todo en el departamento vacío me dijo: —Buen trabajo! —Hiciste todo vos y tus enorme músculos! Lucas se río y abrió una botella para tomar del pico. Algo de agua cayó sobre su pecho peludo, marcado y enorme. Maite regresó dos semanas después y a los pocos días la invité a casa. —Boluda, Lucas es el increíble Hulk! Maite se murió de risa. —Está un poco musculoso… si… —¿Un POCO musculoso? Es una bestia… —Al principio me dio cosa… era medio raro porque está todo duro… pero ahora me acostumbre… y me encanta… no sabes lo fuerte que es… —Me estás jodiendo, si que lo sé! Lo vi levantar tu armario pesadísimo él solo! —Sí, me contó…. jaja, que gracioso… pero eso fue hace como 3 semanas… ahora está mucho más grande… creo que me dijo que ganó como veinte kilos… —Mucho mas grande? Me estás jodiendo????? —Nop —dijo llevándose una cuchara de dulce de leche a la boca—, está enorme y todo marcado… es gracioso… no le entra ninguna remera… pero no sabes… Maite se puso colorada para decir esto: —No sabes como coje…. está todo el día caliente... dice que es por la testosterona… pero es gracioso… no sé… cojemos como tres o cuatro veces al día… o sea, está todo el día al palo… y encima… Me miró a los ojos: —Que…? —le pregunté casi a punto de morirme. —Tiene la pija gigante… —Y vos te lo bancas? Digo cojer tanto!? Todos los días? Yo me muero… —Al principio pensé que sí…. que me moría, pero como que estoy también re caliente yo… no sé… hay algo en su cuerpo que me excita… todos esos músculos enormes… cuando me levanta con una mano me vuelvo loca… no sabes la fuerza que tiene… Varias veces intenté organizar salidas para poder ver lo grande que se había vuelto Lucas, pero cada vez que salíamos con Maite Lucas estaba ocupado o se había ido a visitar a sus viejos a no sé donde. Finalmente llegó el verano y decidí irme al campo para terminar de estudiar para un final. Le conté a Maite que me iría un mes entero a estudiar y la idea le encantó tanto que me llamó por teléfono: —Que copado! Che, con Lucas estábamos hablando que… viste que ambos tenemos que terminar nuestras tesis… y la verdad que nos vendría bien escaparnos de la ciudad para desenchufar… además no tenemos un mango para irnos de vacaciones… —Ah! —dije sin pensar y de repente se me iluminó el cerebro— Dale! Los pasé a buscar con la camioneta. Maite estaba en la calle esperando y cuando me vio llegar le hizo señas a quien supuse sería Lucas que no se veía por ningún lado. Hasta que lo vi salir del departamento. Es difícil describir esto. O sea, la palabra enorme no alcanza para mostrar lo grande que Lucas se había puesto. Estaba más alto… o sea yo sabía que a esas ya nadie crece… era imposible… pero no sé… había crecido… o sea, estaba muy muy grande… con una remera —talle XXXXXXXL— que le quedaba un poco apretada… en el pecho… en la espalda… en los hombros y en los brazos… pero no en la cintura… Me bajé de la camioneta para abrir la puerta de atrás. —Lucas! —dije cuando lo tuve al lado; me sacaba 4 cabezas y yo tan solo le llegaba a los abdominales— Me parece a mi o creciste…? —jaja —dijo levantando una mano Yo solo pude acompañar el movimiento de su brazo que dejó ver el tamaño imposible de sus músculos —Sos un gigante! —jaja! Si, creo que estoy un poco musculoso… Cuando Lucas entró en la camioneta fue como si de repente me hubiera caído en un bache del tamaño de un crater… Maite y yo lo miramos. —jaja! —dijo un poco avergonzado. —Vas a tener que viajar en el medio. Pero cuando subió en el medio entre Maite y yo. Yo apenas podía pasar mi mano sobre ese jamón enorme que era su pierna musculosa para llegar a la palanca de cambio. —Me parece que esto no va a funcionar —dije yo y lo miré. Tenía la cabeza inclinada para entrar en la cabina. —Vas a tener que viajar atrás. —jaja! —dijo y sonrió. La sola idea lo puso contento. Era un niño, un niño enorme, lleno de músculos y fuerte como… como la mierda… Se sentó en la caja de la camioneta y partimos rumbo al campo. Cuando salimos a la ruta y estaba segura que Lucas no escuchaba por el viento le dije a Maite: —Boluda… Maite me miró y se rio. —Está gigante… —Y eso que no lo viste sin remera… no sabes el tamaño de los músculos que tiene… —Sos una pajera! —Jaja! No, no sabes lo que es el pecho que tiene… me calienta de solo tocárselo… está todo duro… —Boluda, pero no es normal… —Que me importa? Lo mas impresionante es la fuerza…. tiene una fuerza descomunal… —Y siguen cogiendo mucho…? —Todo el día… se le para de nada… y cuando acaba… no sabes lo que es… el otro día cogimos cinco veces seguidas y terminamos todos cubiertos de semen… —Boluda, pero es un semental… —Jaja, si es… una bestia… —El semental los está escuchando, eh! —dijo Lucas desde atrás y Maite se murió de risa. Antes de ir al campo pasamos por un supermercado del pueblo más cercano. Nos quedaríamos varios días por lo que necesitabamos proviciones. Yo estaba acostumbrado a grandes compras antes de ir al campo, pero nunca compré tanto como aquella vez. A cada cosa que comprabamos Lucas decía que había comprar más. Solo bastaba para mirar sobre nuestro hombro al gigante detrás nuestro con un pecho que sobresalía como dos rocas enormes y dos brazos que no podía bajar por el tamaño inmenso de sus espalda para obedecer sus palabras. Llenamos unas cajas enormes que Lucas cargó hasta la camioneta sin el más mínimo esfuerzo. Llegamos al campo poro después del mediodía. El viaje nos había cansado y decidimos dormir una siesta. Yo salí a buscar a Ramón, el encargado del campo, para decirle que habíamos llegado y preguntarle si tenía pensado matar alguna vaca dado que el freezer de la carne estaba vacío. Lo encontré detrás de la otra casa, limpiando la pileta. Le dije que nos quedaríamos unas semanas... quizás un mes y que necesitabamos de esa carne para no gastar en compras. Me dijo que no habría problema y que se encargaría en unos dias. Entonces me fui a dormir. Cuando me levanté toqué la puerta del cuarto de Maite y Lucas y descubrí que ya no estaban. Afuera el sol brillaba y hacía calor. Entonces escuché las risas afuera. Debían estar en la pileta. La idea de ver el cuerpo de Lucas todo musculoso y mojado me hizo volver a mi cuarto a cambiarme y ponerme la maya. Cuando salí de la galería me lo cruzé a Ramón. —¡Ramón! ¿Ya se puede usar la pileta? —Sí, ahi les avisé a sus amigos. —¡Buenisimo, gracias! —El Lucas es un verdadero gigante —me dijo Ramón como si nombrara el clima—. Dígale que tenga cuidado al saltar para que no se vaya todo el agua. Y nos reimos. —Debe ser muy fuerte con todos esos músculos tan grandes. Me vendría bien que alguien así me ayudara con la leña. Entonces me di cuenta que los canastos estaban vacíos de leña. Aunque hacía calor durante el día por la noche podía refrescar. Me imaginé a Lucas con sus músculos enormes y su pecho al aire talando un árbol y solo pude decir: —Seguramente Lucas le gustaría encargarse de eso... Y se fue. Maite y Lucas todavía no se habían metido en la pileta. Estaban jugando con la manguera a mojarse. Lucas no se había sacado la remera aún pero estaba todo empapado lo cual hacía que la tela de la remera se pegara a su cuerpo y sus músculos enormes. A su pecho, a sus hombros, a su espalda, a sus brazos y a su cintura. Debajo de la remera parecía un hombre inflado, lleno de globos, no parecía real. Sus músculos eran demasiado grandes, nunca había visto un hombre con músculos así. Cuando les dije que la pileta ya se podía usar dejaron la manguera y se sacaron la ropa. Maite llevaba una malla debajo pero Lucas no, aunque eso no lo detuvo. Se sacó el pantalón y se quedó solo en calzones. Los calzones más impresionantes... ¿que digo? Las piernas mas impresionantes aparecieron a la vista, llenas de músculos, enormes y abultadas. Asomando debajo de la tela del calzón una pija que debía ser gruesa como mi pierna se movía a cada lado con cada movimiento. Cuando se sacó la remera me tuve que agarrar de la reposera para no caerme. Su pecho estaba cubierto de una linea perfecta de pelo... su pecho es una forma de decir. Unos músculos pectorales enormes sobresalían como dos montañas sobre unos abdominales marcados y a ambos lados de ese pecho dos hombros redondos y llenos de fibras coronaban los brazos más impresionantes que vi en mi vida. Simplemente músculos sobre músculos. Biceps enormes, triceps marcados y duros. Todo su cuerpo era una sucesión de montañas de músculos... y su espalda... era un valle de musculatura inmensa. Lucas se tiró a la pileta y como dijo Ramón, el agua rebalsó por todos lados. Él y Maite se pusieron a jugar. Ella intentaba escapar del gigante que la perseguía. Era tan grande que le costaba moverse, pero cuando la agarraba la tiraba hacia arriba como si no pesara más que una pelota de tenis y la hacía caer en el agua. O sino la abrazaba con sus brazos para besarla. Maite que era flaquita quedaba apretaba entre sus músculos inmensos y apoyaba sus dos manos sobre esos pectorales enormes y duros como piedras. —Chicos, cuidado con el sol que está fuerte —les dije mientras me ponía protector solar y me acostaba en la reposera. Maite salió y se puso protector. Después salió la montaña de Lucas subiendo las escaleras despacio mientras de todo su cuerpo caía agua como si fuera una cascada. Le causaba gracia ser tan grande y musculoso y cada tanto se miraba su propio cuerpo para ver lo que pasaba cuando hacía tal o cual movimiento. Maite le dijo que se acercara para ponerle protector. Lucas se paró delante de ella como si fuera una estatua. Y sin siquiera inclinarse la miró desde arriba de su pecho inmenso como si fuera un patobica. —¡Tonto! —le dijo ella y le pegó en la pierna. Después Lucas aflojó y la levantó como si fuera un bebé. Se notaba que a ambos les causaba gracia la enorme fuerza que Lucas tenía con esos músculos tan grandes. Tiraba a Maite y la agarraba como si no pesara nada y ella apoyaba sus manos en sus enormes hombros, en sus brazos todos duros o en su pecho. Sin dejar de sostenerla con ambos brazos ella comenzó a ponerle crema en los hombros redondos y duros, en los brazos gigantescos y en el pecho. Esa maravilla de pecho musculoso que tenía Lucas. Él parecía disfrutar de eso, incluso llegué a ver algo de perversión en sus ojos por tener músculos tan grandes y que ella estuviera tocándolos para ponerle crema y los masajeara sintiendo lo fuerte que era y lo duro que estaba. Cuando ella apoyaba la mano sobre un músculo él lo flexionaba para que ella viera lo poderoso que era su cuerpo, lo inmenso de su fuerza, el macho en que se había convertido. —¡Basta, tonto! —pero ella disfrutaba que su novio se hubiera convertido en ese hombre tan musculoso. En especial disfrutaba que Lucas le mostrara lo inmensamente fuerte que se había vuelto: una montaña de músculos inmensos y una fuerza descomunal. Después Maite se tiró a tomar sol y Lucas se dedicó a nadar de un lado a otro. Haciendo largos sin detenerse, así estuvo durante una hora, sin cansarse. Con todos sus músculos mojados y brillando bajo el sol haciendo un trabajo maravilloso y yo mirando sus hombros, su espalda, sus brazos. Era simplemente irreal que alguien fuera tan musculoso, tan grande y tan fuerte. Cuando llegó la noche Maite y yo hicimos la comida mientras Lucas se ponía a trabajar en su tesis. Como la casa era grande estando en la cocina no había forma de que Lucas nos escuchara. —Boluda... Maite me miró mientras lavaba la lechuga. —Lucas es... —no encontraba palabras para describirlo— No puedo creer el tamaño de sus músculos... Ella sonrió y se puso colorada. —No solo eso —agregó como si fuera un secreto—. No sabes lo duro que son sus músculos y la fuerza descomunal que tiene. —¡Me di cuenta! ¡Boluda, te tiraba volando como una pelota! —¡Jajaja! Eso no es nada. Él me dijo que no peso nada para él, que sus músculos son tan fuertes que puede levantar un auto. —¡Déjame de joder! —¡Te lo juro por mi vida! —Boluda, no es normal... —¡Ya lo sé! ¿Pero importa? —Obvio que importa, mirá si es... no sé... algo raro... —¡¿Que puede ser?! ¿Una enfermedad? ¡Sería la mejor enfermedad del mundo! ¡Todos los hombres querrían estar enfermos de eso! —Che y... cuando tienen sexo... digo... —Tenemos que tener cuidado... sí... o sea, su cuerpo es tan grande y pesado que si no tenemos cuidado me puede lastimar... pero él tiene mucho control sobre sus músculos... —No digo... su pija... —¡Ah, tarado! ¡Avisá! Es enorme, sí. La pija más grande que vi en mi vida. Incluso me puedo sentar arriba y no se le baja. No sabes lo que es con la pija parada, parece un dios. —¿Pero te entra? —¡Ay, boludo! ¿Cómo me vas a preguntar eso? ¡Obvio! Al principio me dolía un montón, pero él es super cuidadoso. Además la verdad es que le fue creciendo de tamaño y como que yo me fui acomodando con él... —¿Y como es cuando cogen? —¿Que pregunta? ¡No sé! Es cariñoso, pero a la vez es como muy fuerte. O sea su cuerpo está todo lleno de músculos enormes y cuando se excita como que se pone más duro. Parece como si se inflara, como si se volviera más musculoso. Es algo impresionante. —Su cuerpo es impresionante. —Te dije, ¿viste? Hicimos la comida y cada uno comió lo suyo. Lucas comió por cinco personas. Desde que habíamos vuelto de la pileta no se había vuelto a poner una remera y toda su magnifica musculatura estaba expuesta para que la viera. Cada sombra, cada destello de luz generaba en su cuerpo una sombra perfecta, una figura más impresionante cada vez. Esa noche antes de dormirme escuché como Maite gritaba al otro lado de la puerta: Lucas la debía estar empalando con su poronga enorme y su cuerpo musculoso. Al día siguiente por la mañana les avisé que iría a cortar con Ramón y Lucas me pidió si podía venir. —Me gustaría hacerlo yo, quiero ver para que sirven todos estos músculos que tengo —dijo y flexionó los brazos en los que se levantaron dos montañas inmensas. Fuimos los tres y encontramos a Ramón en medio de bosque de pinos. —Trajo al gigante —dijo Ramón riéndose—. Nunca vi un hombre tan grande —agregó— ¿Come bulones o qué? Lucas se rió y dijo: —¿Es este el árbol? Era un árbol enorme y bastante ancho. Ramón asintió y viendo que Lucas se paraba delante del árbol dijo: —¿Lo va a sacar con esos brazos? Porque me parece que el pobre arbolito no va a poder defenderse. Y riéndose le alcanzó el hacha que en las manos enormes de Lucas parecía un juguete. —Le tiene que dar así —dijo Ramón para mostrarle, pero Lucas parecía concentrado, casi como si supiera a la perfección lo que tenía que hacer. Dio un hachazo y fue suficiente. El árbol cayó nockeado. —¡¿Donde aprendió a hacer eso?! —preguntó Ramón. —Nunca antes lo había hecho... pero es como si supiera hacerlo... como si mis músculos supieran... —Entonces usted debe saber mucho... —dijo Ramón mirándolo de abajo hacia arriba— Digo... por el tamaño de los músculos que tiene. —Jaja —dijo Lucas—, soy un poco musculoso. —¿Un poco? ¡Que va! ¡Nunca vi un hombre tan grande! Y se nota que esos músculos no son de decoración. Se ve que usted es muy fuerte. —¿Podes levantar ese árbol, Luc? -preguntó Maite. —Supongo que sí, no parece muy pesado. —¿¡Muy pesado!? —preguntó Ramón sin poder creerlo— Si usted levanta eso yo le digo Sansón. Lucas le devolvió el hacha y caminó hasta la mitad del árbol. Se agachó y como si nada lo levantó hasta apoyarlo en su hombro. Por la expresión en su rostro no parecía costarle en lo más mínimo pero su cuerpo se infló como si sus músculos adquirieran otra densidad. Después lo agarró con ambos brazos y se puso a hacer ejercicios de hombros. Habrá hecho veinte repeticiones antes de dejarlo en el piso. Flexionó ambos brazos y riéndose dijo: —Se ve que soy Sansón. —Dios me libre... —dijo Ramón sacándose el sombrero y acercándose a Lucas. Tan solo le llegaba a la cintura. —¿Puedo tocarlo? —¡Claro! —dijo Lucas y flexionó su enorme brazo cerca de su cara para que pudiera tocarlo. Ramón lo agarró con ambas manos y apretó fuerte. Fue como si no hiciera nada. —Me lleva la virgen... que fuerte que es. ¿Alguna vez peleó con un oso... o con un toro? —Jaja, no, no peleé con un oso ni con un toro —dijo Lucas riéndose. Maite se acercó a su lado y él la levantó con una sola mano agarrándole el culo como si mano fuera una silla. La acercó a él y le dio un beso. La sostuvo a su lado como si no pesara nada. Su cuerpo parecía todavía más inmenso y fuerte que antes. Ramón se sentó con una botella de ron en la galería donde Lucas estaba sentado también. Maite se había ido a caminar con los perros y Lucas, sentado en la silla, la miraba desde lejos. Estaba descalzo, solo llevaba un pantalón corto que era lo único con lo que se lo podía ver caminar. Todo su enorme pecho, sus hombros anchísimos y su espalda cubierta de músculos estaban al aire. Yo espiaba desde la ventana. Ramón tomó un poco de ron y tragó fuerte. No podía creer el tamaño de los músculos de Lucas y miraba su torso gigantesco como si fuera algo imposible. —¿Cuanto pesa? —le preguntó. —La verdad que no tengo idea... Hace mucho que no me peso, la última vez pesaba 115 kilos. —Yo sé cuánto pesa un toro... está entre los 800 y los 1200 kilos... Esos músculos que usted tiene no pueden pesar menos de 400 kilos... todos sus músculos son muy grandes... —¿400 kilos? ¿Usted cree que mi músculos pesan tanto? —Tiene un cuerpo impresionante. Nunca conocí a nadie que tuviera músculos tan grandes y tanta fuerza. —Jajaja —Tiene muy buenos brazos. Lucas sonrió y flexionó ambos brazos. Ramón no podía sacar la vista del tamaño inmenso de esos biceps. Lucas estiraba los brazos y los volvía a flexiones. —Si... Me siento muy fuerte. —¡Y con ese cuerpo más le vale! —Siento que podría arrancar ese árbol solo con mis manos. —¿Solo con sus manos? —Seh, ¿le gustaría verlo? —Sin duda Después Lucas se puso de pie y fue hacia donde estaba Maite. Su espalda ancha y llena de músculos hacia un trabajo impresionante, algo digno de admirar. Ramón no le quitó los ojos de encima. Cuando llegó la noche Maite y Lucas se fueron a dormir. Yo esperé a que pasaran unos minutos y después me acerque hasta pegarme a la puerta. Apoyé el oido y escuché. —Te gustó lo que hice hoy —preguntó Lucas. —¿Que hiciste hoy? —No sé si te diste cuenta pero levanté un árbol con mis manos. —Ah si... —¿Y te gustó? —¿Que cosa? —No sé... quizás lo fuerte que soy... o el tamaño de mis músculos... —¿A vos que te parece? —Me parece que te calienta... lo musculoso que soy... y la fuerza que tengo... —¿A sí? —Si, me parece que te excita ver mi enorme cuerpo lleno de músculos... mi pecho gigantesco y la fuerza de mis brazos... —¿Y que más me gusta? —Y te gusta esta pija y lo grande que es... —Aw... —Veni... tocame el pecho... —Ah, estás re duro, Luki —No sabes la fuerza que tengo. Mirá mis brazos... —Ah... —Soy el hombre más musculoso y más fuerte del mundo. —Metemela... —¿Te gustaría que peleara con un oso... ? Con estos músculos lo destruiría. —Ah... la tenés enorme... La mañana siguiente cuando me desperté encontré a Maite en la cocina. Lucas se había ido con Ramón. Ella no sabía a donde. Me asomé a la ventana y vi a lo lejos la inmensa espalda de Lucas. Estaban en el potrero del toro. Salimos corriendo. Maite estaba asustada. Cuando llegamos Ramón cerró la tranquera dejando al toro en el mismo potrero que Lucas. —Lucas, salí de ahí!! —le gritó Maite. —Tranquila —dijo Ramón—, no le va a pasar nada. Mire el tamaño de sus músculos, ese hombre es más fuerte que un toro. Era verdad. Lucas había abierto bien las piernas como si fuera a atajar un penal. Todo su cuerpo estaba en tensión y de repente fue como si se inflara como si creciera. Parecía estarse inflando para superar al toro en musculatura. Entonces el toro pateó, agitó la cabeza y se lanzó contra Lucas. Maite gritó y apartó la mirada. Pero Lucas tan solo extendió sus poderosos brazos llenos de músculos enormes y detuvo al toro. Tan solo tuvo que retroceder unos centímetros. Sus músculos se tensaron y se volvieron más visibles. Parecía estar creciendo delante nuestro. Su espalda se estaba ensanchando para asumir el esfuerzo de empujar al toro. Dio un paso adelante y el toro retrocedió. El pecho de Lucas creció de repente y se volvió todavía más grande. Sus hombros se inflaron y se expandió su caja torácica. Estaba volviéndose más musculoso delante nuestro. Más alto, más fuerte. Dio otro paso y después otro. Ya no le resultaba un esfuerzo y entonces levantó al toro con ambas manos como si fuera un perro y después lo sostuvo con una sola como si fuera un gatito. Su cuerpo se había vuelto más impresionante que antes. Simplemente era un monstruo, un súper hombre poderosisimo, lleno de unos músculos inmensos. Su fuerza era descomunal. —Mire esos músculos —le dijo Ramón a Maite— Ese hombre es más fuerte que un toro, que un oso. Mire ese pecho. Ningún animal tiene músculos tan grandes. Es el semental más fuerte que vi en mi vida. Supuse que dijo lo de semental por la pija enorme que se marcaba contra la tela del pantalón mientras sus músculos hacían un trabajo maraviloso sosteniendo al toro. —Mira, chiquita. Mira lo fuerte que soy —dijo y flexionó el otro brazo.— Un toro no me puede hacer nada. Soy demasiado fuerte. Siento como si hubiera crecido todavía más. Ustedes están diminutos. Jaja! Lucas dejó al toro ir y cruzó el alambrado. Maite corrió hacia él y él la levantó con una sola mano. Después de haber peleado con el toro sus movimientos se habían vuelto más lentos, su cuerpo parecía hecho de concreto. –Luki, tenés el pecho inmenso -decía Maite mientras le acariciaba el pecho frente a todos nosotros. –Jaja ¿Te gusta, chiquita? Estoy todo duro... Lucas se había vuelto más musculoso y más grande frente a nuestros ojos. Su cuerpo parecía tallado en piedra y sus músculos brillaban más duros que el granito. Era una versión todavía más impresionante de sí mismo, más fuerte y con un pecho aún más grande, unos hombros aún más anchos. Esa misma tarde Maite recibió un llamado del laboratorio: le había salido una oportunidad para participar de un congreso en Córdoba. En una hora armo su bolso y se volvió a Buenos Aires. Con Lucas nos quedaríamos dos semanas más. A él le serviría para terminar su tesis. Antes de que ella se subiera al auto el la levanto y ella hundió su cara entre sus enormes pectorales, lo acarició con las manos tocando todos esos inmensos músculos que Lucas tenia y le dijo que lo iba a extrañar. Se fue y Lucas se quedó mirando como se iba el auto. La idea de quedarme solo con Lucas rebotaba en mi cabeza como una pelota. Lucas era tranquilo y nunca lo había visto enojado pero una cosa era estar con mi amiga y su novio y otra era estar solo con Lucas. Si llegaba a enojarse un hombre tan inmenso y fuerte como el ¿que iba a poder hacer yo? El calor subió unos grados y los días se volvieron más lindos. Lucas se había instalado en el estudio y yo en el comedor. Cada uno metido en sus cosas. Él en sus estudios y yo en mis libros. De todos modos ni bien me ponía a leer mi imaginación rápidamente se iba de lo que estaba leyendo para describirme una vez más el inmenso pecho musculoso de Lucas, su fuerza imposible, lo duro que estaba su cuerpo. Una mañana me levante más temprano de lo acostumbrado y vi salir a Lucas. -¿Vas a correr? —le pregunté. A su indumentaria habitual: solo el pantalón corto, le había agregado unas zapatillas. -Estoy entrenando temprano. -¿Te molesta si te acompaño!? Me vendría bien entrenar un poco. -¡Dale! Salimos a correr. La sensación que tuve era extraña. A mi lado tenía a un gigante, ultra musculoso y fuerte como cinco tanques pero que me consideraba un igual: o sea para él éramos dos hombres corriendo por la mañana. Hablamos de varias cosas, Lucas era un pibe como cualquier otro solo que pesaba diez veces lo que cualquier otro y su cuerpo era una estatua de sí mismo. Me llevo por un camino entre los árboles y me dijo que había estado entrenando por ahí. Cuando llegamos a un claro me dijo que podíamos hacer unas flexiones de brazos. Parecía disfrutar de estar entrenando con alguien en lugar de hacerlo solo. Nos agachamos y cada uno hizo sus flexiones de brazos. Yo llegué a 15. Pero Lucas no se detuvo cuando pasó las 100. Sus brazos se movían como pistones abajo y arriba a toda velocidad. Llego a 200. Como no se detenía yo hice 12 mas. El llego a 300. Yo intente 8 más y me morí ahí. —Subite a mi espalda —me dijo y yo me subí. Acostate y agárrate de mi cintura porque voy muy rápido. Apoyé mi cara contra su espalda cubierta de músculos. Era dura y suave a la vez, poderosa como la mierda. Lucas empezó a bajar y subir. Llego a 1000 y se levantó. —¿Cansado? —le pregunté. —No, no siento resistencia. Es como mover los brazos. Necesito más peso. —Lucas hiciste mil! —ja, si ya se. Pero que queres? Mira el tamaño de mis músculos! Mira los brazos que tengo —dijo y flexionó ambos brazos —, cualquier hombre con estos músculos podría hacer lo mismo. Se ve que soy demasiado fuerte para hacer flexiones sin resistencia. —Yo estoy fuera de forma —dije sin pensar, todavía no había recuperado el aire. Lucas me miro desde su gigantesca altura. Para el era como mirar un nene flacucho. —Deberías comer más y ganar algo de masa muscular. Cuanto pesas? —Creo que 60 kilos... —Claro... sos muy flaquito... Después se alejó en dirección a unos árboles y lo seguí. Su espalda era una montaña ancha y llena de valles musculosos. Parecía un robot caminando. Tanto músculo le hacía difícil moverse. El árbol que había tirado de un solo golpe estaba ahí todavía sin cortar. —Pensé que Ramón ya había cortado la leña... —Yo le pedí que no lo hiciera... me viene bien para entrenar. Y dicho eso agarro el tronco y lo puso sobre sus hombros para hacer sentadillas. Hizo 1000 y con cada una sus piernas se inflaban más y más. Cuando terminó parecían haber crecido hasta el doble de su tamaño. Sin decir nada comenzó a levantar y bajar el tronco sobre su cabeza para entrenar hombros... se imaginarán cuantas hizo... yo no lo podía creer... se estaba inflando frente a mi con cada movimiento que hacía. Más y más músculos aparecían frente a mis ojos. Cuando terminó de entrenar hombros hizo remo, la misma cantidad de veces, con su espalda volviéndose más ancha a cada movimiento, despues se recostó sobre otro tronco y entrenó su poderoso pecho... yo no podía creer lo que estaba viendo... era como si su cuerpo se estuviera inflando frente a mi, su pecho enorme cada vez más enorme y duro... cuando terminó fue el momento de los brazos. Sin esperar ni un minuto se puso a hacer bíceps con el tronco... —Dios mío... —ja! Impresionado? Te dije que soy demasiado fuerte para entrenar sin una buena resistencia... mis músculos necesitan mucho peso... Cuando terminó dejó caer el tronco. Su cuerpo se había vuelto más grande, más duro y brillante. Su pecho parecía tallado en oro. Entonces escuchamos unos ladridos a lo lejos. Desde la tranquera vinieron corriendo una manada de perros. Eran diez. Yo nunca los había visto y por la ferocidad de sus ladridos supuse no eran de ningún campo vecino. La velocidad con que corrían hacia nosotros y sus ladridos me asustaron. De pronto me paralicé, correr habría sido la peor idea. Los perros me rodearon y empezaron a ladrar. De pronto sentí el corazón en la garganta. Entonces sentí que me elevaba. Lucas me levantó y me sostuvo en brazos. Ahí estaba yo debajo su pecho gigantesco y duro. Sostenido por unos brazos poderosisimos que podían sostenerme sin el menor esfuerzo. —Tranquilo —me dijo Lucas en un tono que acompañaba todos sus inmensos músculos. Un tono duro y poderoso como su cuerpo. Me apretó contra su pecho y pude sentir el calor y la fuerza de sus músculos. Sin pensar apoyé una mano sobre uno de sus increíbles pectorales. Fue una sensación indescriptible. Me sostuvo en brazos mientras los perros ladraban alrededor. Pero para Lucas esos perros no significaban una amenaza. Su gigantesco cuerpo era tan grande que los perros no podían pasar de sus rodillas ni aunque saltaran. Una camioneta pasó por la tranquera y los perros dieron media vuelta y se fueron detrás. Lucas se los quedó mirando conmigo en brazos. Era como si hubiera olvidado que me cargaba. —Ya se fueron. —Odio los perros —dije. Lucas me miro sobre su pecho. —No tengas miedo. Si estoy yo cerca no pueden hacerte nada. No creo que se atrevan a atacar a alguien tan grande y musculoso como yo. —Gracias. —No es nada, chiquitín. —¡¿Chiquitín?! —Uh, perdoná... no fue de mala onda... es que para mí sos muy chiquito... digo... mírame... te tengo en brazos y apenas puedo verte debajo de mi pecho... —¿No te cansas? —Nop, después de levantar ese árbol estoy todo duro. Mira —dijo mientras me sostenía con una mano y flexionaba la otra cerca de mi cara—, mira el tamaño de mi brazo. Es más grande que tu cabeza. Tocá. ¿Ves? Estoy demasiado duro. Apretá fuerte. —Estás re duro... —Apretá fuerte, dale... —¡Estoy apretando con toda mi fuerza! —Jaja, ¿en serio? Ni lo siento. Cuando entreno con tanto peso después me cuesta moverme. —Tu cuerpo es increíble... —¿Que es lo que más te impresiona de mi cuerpo? —No sé... todo... el tamaño de tus músculos... la fuerza que tenés... tu pecho... —Y eso que no me viste después de entrenar en serio... Mis músculos se inflan mucho más... -Lucas, recién levantaste un árbol... —Jaja, eso no es nada. Puedo levantar mucho más... y ahi me inflo todo... no sabes el tamaño de mi pecho... te volverías loco... —Me gustaría verlo... —Hoy me faltan dos entrenamientos como este... pero mañana me toca entrenar duro... si querés me acompañas y te muestro el tamaño de mis músculos cuando entreno pesado... Al día siguiente acompañé a Lucas pasando el bosque... llegamos al límite del campo donde hacía tiempo habíamos demolido el viejo galpón. Este había sido construido aprovechando unas rocas enormes que habían formado una pequeña cueva. Ahora solo quedaban restos de todo eso y en el centro como si la hubieran dejado ahí una roca del tamaño enorme. Lucas se dirigió directo a ella. Era tan grande que era dos veces del tamaño de Lucas. Era demasiado grande... la sola idea de que fuera levantar eso me asustó. —Alejate un poco... —me dijo. Lucas se agachó y abrió los brazos para abarcar lo más posible la roca. Era demasiado grande, no iba a poder levantarla. Entonces la movió un poco, la levantó y la agarró de un pedazo que sobresalía. Eso le bastó para hacer palanca. Sus brazos se inflaron de golpe por el esfuerzo, fue como si se multiplicaran por dos y después su hombros hicieron lo mismo. Le costaba, por primera vez veía que estaba haciendo un esfuerzo con ese cuerpo increíble que tenía. La levantó y la sostuvo sobre su cabeza. Y empezó a entrenar. Realizó los mismos ejercicios que con el tronco, solo que mucha menos cantidad. Se notaba que le costaba, que a veces perdía el equilibrio y que tenía que acomodarse. Pero a cada serie su cuerpo se inflaba más y brillaba por efecto de la transpiración. Cuando terminó y dejó caer la roca ya no era el mismo hombre. Su cuerpo simplemente era de otra dimensión. Se acercó a mi y se paró a pocos pasos mirándome desde lo alto de su increíble pecho que sobresalía como dos montañas. —¿Y? ¿Que te parece el lomo que tengo, chiquitín? —dijo mientras se ponía a flexionar ambos brazos. —Dios mio... —jaja, ¿impresionado? ¿Querés ver lo duro que tengo los músculos? Me levantó con una mano y flexionó la otra en mi cara. —Dale, tocá. Estaba mucho más duro que la vez anterior... —Dios mio, Lucas... tu cuerpo es impresionante... estás durísimo... —jaja, ya lo sé... no sabes como se pone Maite cuando entreno así... se vuelve loca... —Me imagino... —Mira... tocame el pecho... La sola idea me dejó paralizado y apenas me animé a apoyar ambas manos. —¡Dale, toca como un hombre! ¡No seas puto! ¡Dale, con fuerza! —Es impresionante... —Golpeame... —¡¿Qué?! —Golpeame en el pecho... dale... —¿Está seguro? —Dale, pelotudo... mira si me vas a hacer algo con lo enano que sos... ¿no ves el tamaño de mis músculos? Dale, golpeame el pecho... Lo golpeé..., era como golpear una pared. —Mas fuerte... Lo golpeé mas fuerte. —Dale, puto, más fuerte... golpeá este pecho de hombre... Lo intenté una vez mas y me lastimé la mano. Sin pensarlo me apoyé contra su pecho para descansar. —jaja, ¿eso es todo? Te dije que soy demasiado fuerte... —Perdón... —Jaja, podes tocar mis músculos si querés... —Bajame por favor... —le pedí, estaba temblando. Es misma noche cociné unas cantidades imposibles de carne para que Lucas comiera. Cuando terminamos de comer. Él se sentó en el sillón doble y yo me senté en el otro. —¿No es molesto ser tan grande? —le pregunté—, digo, todo es como muy chico para vos. —¿Te parece que estoy muy grande? —Estas enorme. —jaja, seh, me encanta... me encanta tener los músculos inmensos y estar todo duro... y tener la fuerza que tengo es surreal... además las minas se vuelven locas cuando me ven... ya se impresionan cuando me ven con remera... pero cuando me la saco se vuelven locas... me quieren tocar el pecho... y no pasan cinco minutos que me empiezan a chupar todos los músculos... es una locura... además me estoy volviendo más musculoso... —... —Jaja, te quedaste sin palabras... si, chiquitín, así como me vez todo inmenso me estoy volviendo más grande... en unos meses no me vas a llegar ni a las rodillas... imaginate lo enorme que voy a ser ahí... Sin disimular se empezó a acariciar la pija debajo del pantalón. Debajo de la tela podía ver la anaconda que estaba creciendo... —Además no es lo único que me crece... apuesto que nunca viste una pija de este tamaño —dijo y sacó la pija. Era inmensa. Más larga que mi pierna y mas ancha. —Jaja, ¿impresionado? La tengo enorme... Y empezó a masturbarse de arriba a abajo, despacio, con una mano mientras con la otra se tocaba el pecho inmenso y duro que tenía. Sin pensarlo saqué mi pija y empecé a masturbarme como él, mirando su cuerpo inmenso y musculoso y su pija gigantesca. —Jaja, así que te gustan los hombres... veni... párate... Me paré delante de su pija que me llegaba hasta la frente de lo grande que era. —jaja, incluso mi pija es más alta que vos... La agarré con ambas manos... era gruesa como un tronco... estaba dura y caliente. Lucas se tocaba los músculos y se lamía los biceps. —Lucas, sos enorme... nunca vi un hombre más grande en mi vida... —Vení... tocame el pecho, puto. Empecé a masajearlo y después a lamerle sus inmensos los pectorales. —Jaja que puto que sos... —dijo Lucas— así que te gusta el lomo que tengo... ya me daba cuenta por como mirabas mis músculos... te morías de ganas de tocarlos... sácate la ganas, putito... toca estos músculos que tengo... toca a este macho inmenso... Después se levantó delante mío como una montaña increíble y me miro desde la cima de su cuerpo poderosisimo. Me levantó con una mano y me llevó hasta el cuarto. Me tiró en la cama y se paró delante mio con la pija apuntándome a la boca. —Bueno, chiquitín, se te dio... jaja... te va a coger este macho gigante... nunca en tu puta vida vas a poder tocar un cuerpo tan musculoso como el mio... abrí la boca, dale... boludo, sos diminuto... mirá el tamaño de mi pija... te voy a romper la boca... dale, abrí más grande... te voy a matar... jaja... mirá lo grande que tengo los músculos... —y sin decir nada me arrancó la ropa—... jaja... sos un flacucho... boludo... mirá la diferencia de brazos... boludo, no tenés pecho... mirá el pecho de un hombre... tocame... sácate las ganas... dale puto... —y me apretó contra su cuerpo mientras se miraba a un espejo enorme de pared— Jaja, mirá lo duro que estoy... —era como si estuviera usando mi cuerpo de esponja para limpiar sus inmensos músculos— Sos diminuto, enano... te podría matar... tocame el pecho dale, enano... sentí lo fuerte que soy... estoy todo duro... tocá el lomo de este macho inmenso... dale puto...espero que tengas sed para tomarte toda mi leche... estoy inmenso... Y eso fue lo último que escuché. Me apretó la boca contra su pija inmensa y acabó. Eso fue lo que vi antes de perder el conocimiento.
  13. This story was edited by @dredlifter. He helped me fixing lots of problems with translation so I owe him a lot. Make sure to thank him as well for his part! Hope you enjoy it as we did. Spanish version in here [I feel like Shakira releasing spanish/english versions] Lucas was the boyfriend of one of my best friends, Maite. She and him both lived together for almost five years. They met at the university studying molecular biology. Lucas was 11 years younger than me, had just turned 24 and was about to receive his bachelor's degree. He was quite a nerd, but we got along quite well. Lucas was a big man. He did not do any sports, he was just tall and thick. He had huge feet and forearms that were wider than my upper arms. I had seen him shirtless before at a friend’s pool and it reaffirmed what I thought: big guy. He had no definition, no big muscles showing, just a large, stocky build. Anyway, that's what I thought of Lucas until the day of the move. Maite and Lucas decided to change apartments. Both lived in a fairly small apartment and only had to move some furniture but lots of books. As they did not have the money to hire someone to do it for them, they asked me to help because I have a truck. The day before, Maite called to tell me that she was not going to be able to help us move, she had to travel to assist with a conference and would have to go that day. I told her not to worry, that Lucas and I could handle everything. When I arrived at the house I discovered that Lucas had already started to pack the books into various boxes. But, he clearly did not have much experience in moving since he had packed everything wrong. I explained to him how it was better to pack the books into smaller boxes since it would not be convenient to use such large boxes because they would be too heavy. “How much would you say that box weighs?” he said, pointing to a box. Lucas sometimes seemed like just a five-year-old boy, huge, but a boy. “I suppose that’s about 100 pounds ... That’s a lot…” “Excellent!” he said and without saying anything he lifted it. It was as if he were lifting an empty box, he just bent down and picked it up. I stared, unable to believe what I was seeing. The move was going much easier than I thought. All I had to do was just say “careful" and "turn" because Lucas was in charge of moving everything. Those huge boxes of many books, Lucas picked them up in a second and took them down the stairs as if he was carrying only boxes of feathers. "Jeez, I sure do enjoy some exercise," he said and flexed his arm before grabbing the last box. Under the shirt, I could see that a mountain was rising. The most impressive thing was when he decided to move the wardrobe. “We’ll do it together! -I said-1 ... 2 ... 3 …” However, it was much heavier than I thought. I took just two steps and had to rest. "Let me take care of it," he said, standing up from the back of the closet and bending low to grab the bottom. From all the work of carrying boxes, his forearms had become much larger. Anyway, I figured it was too heavy for him to be able to ... "There it is," he said and lifted the entire wardrobe over his head. "Hehe, it looks like I'm a lot stronger than I thought.” Lucas moved almost everything by himself. I just took care of some light bags. We loaded the truck and. On the drive Lucas opened the window, he was all sweaty from the strenuous work, and under his chest - which was certainly much bigger than before - a sweat stain appeared. "Maite told me you're doing your thesis," I said. “Yes, I'm just starting but it’s going well so I hope it will go fast.” “And what is it about?” “It's a study about androstanolone properties.” “...” I paused, silent. “Haha! I’m studying androgen, a metabolite of testosterone. “Ah ok ... Interesting?” “Ja! Yes, a lot!” When we arrived at the apartment I discovered that their new apartment was four floors up, via staircase only. Lucas unloaded all the things out of the truck and left them in the hall in less time than it had taken him to load the truck. We closed the door and looked at all the stairs. “This is going to be heavy,” I said. “I think it's going to be better if we call someone to help us.” "I can do it," Lucas said, looking pleased to have to make such an effort. "It's good exercise for my muscles.” “Lucas, it is one thing is to carry all your things down several flights of stairs, and quite another to climb four floors up a staircase. It is impossible.” “Nah, do not worry! You carry the bags,” he said and took off his shirt, which was already sweaty. What I saw almost took my breath away. I remembered that Lucas was a big man, but it had nothing compared to the body that was now before me. It was as if all the fat that he previously had suddenly became muscles ... huge muscles. A marked column of abs, a huge chest, round shoulders and bulging arms. “Wow!” I said without thinking. “Ha! Oh, surprised? I'm huge.” “What the hell happened to your body?” “I began to eat better and started lifting weights.” “Lifting? It's like you’ve inflated all over," I said. I was at the height of his chest, his huge and bulging chest. “Haha! Nah, I'm just a little more muscular than I was.” “Fuck off! You are He-man! I’ve never seen such a muscular man ... can I feel?” "Sure ... look at this,” he said and flexed his arm. It was hard like a huge stone. “Wow! It’s super hard!” “Haha, that’s because of the exercise I got by lifting all these things. “Now I can see how you carried all this stuff!” “Haha!” And he reached down and picked up a smaller box. “Are you going to carry the lightest first? You are going to die.” “Haha! We'll see.” One by one he carried the boxes up the stairs. I was still carrying small things, but by the middle of the third floor I was gasping for air. On the other hand, Lucas kept carrying boxes without stopping. He even came running down the steps, as if doing a warm-up. “Tired?” He mocked me as he passed by on stairs, as light as a feather and as muscular as a tank. In the end, the furniture was all that was left. Lucas was still not even breathing hard. “I want to see this!” I said descending as fast as I could although I was still gasping. Lucas clapped and bent down to lift the cabinet. All his muscles looked wonderful, tensing and expanding as he lifted it. I could hardly believe what I saw, it was as if it had been pumped up over the course of the day just by hauling those boxes. He took the first step and climbed the stairs as if he had nothing on his shoulder. His body was shining and his body was as hard as rock. Everything went up and when we closed the door and saw everything in the empty apartment he said: “Good job!” “You did everything! You and your huge muscles!” Lucas laughed and opened a bottle to drink from the opening. Some water fell on his hairy and huge muscle chest. He was an Adonis... A few days later I invited Maite to my home. “Lucas is the Incredible Hulk!” Maite laughed out loud “He’s gotten a little muscular ... yes … “A LITTLE muscular? He is a beast.” “Haha! At first I didn't like it... It was weird because his whole body was all hard ... but now that I got used to it ... and I love it ... you do not know how strong he is …” “You're fucking kidding me, yeah I know! I saw him lift your heavy wardrobe by himself!” “Yes, he told me ... haha, that's funny ... but that was about 3 weeks ago ... now he is much bigger ... I think he told me he gained about 40 pounds…” “Much bigger? Are you fucking kidding ?????” “Nope," she said, taking a spoon to her mouth. "He is huge and all his muscles are getting bigger ... it's funny ... we couldn’t find a shirt that fits him... and besides that…” Maite blushed to say this: “You don't know how he fucks ... he is horny all day ... he says it's because of the testosterone ... but it's funny ... we fuck like three or four times a day... and on top of that…” I was speechless “What?” I asked almost to the point of dying. “He has a giant cock …” “And... how do you...take it? I would die…” “At first I thought that too... Felt like I was being torn apart, but I was also horny I ... I don't know ... there's something in his body that turns me on ... all those huge muscles and his chest... his chest is incredible... when he lifts me with one hand I go crazy ... you don't know how strong he is …” Several times I tried to organize something to see how big Lucas had become, but every time I wanted to go out with Maite and Lucas she was busy or he had gone to visit his parents. Finally summer came and I decided to go to the countryside to finish studying for an exam. I told Maite that I would spend a whole month studying and she loved the idea so much that she called me on the phone: “What a great idea! Lucas and I were talking about something like that... both of us have to finish our thesis ... and the truth is that it would be good to escape from the city to unplug ... besides we do not have the money to go on a big vacation …” “Ah!” I said without thinking and suddenly my brain lit up. “You can come with me!” I went to pick them up with my truck. Maite was in the street waiting when she saw me arrive, Lucas who was nowhere to be seen. Until I saw a large man leave the apartment... It is difficult to describe this. Huge would not be enough to describe how big Lucas was. He was taller ... it was impossible ... but It was true ... he had grown a lot... he was very, very big ... with a T-shirt that I guessed was XXXXXXXL … and it was still tight ... on his chest ... on his wide back ... on those mighty shoulders and those powerful arms ... but not on his waist … I got out of the truck to open the back door. “Luke! “I said when he was next to me. He was now four heads taller than me and I only reached his abs. “Am I seeing things or did you grow even more...?” “Look”, he said raising a hand. I could only follow the movement of his arm that showed the impossible size of his muscles “You are a giant!” “Haha! Yes, I think I grew a little bit …” When Lucas entered the truck the vehicle lurched to the side as if I had suddenly driven into a pothole the size of a crater ... Maite and I looked at him. “Oops!” He said a little embarrassed. “You are going to have to sit in the middle.” But when he moved to the middle between Maite and me I could barely reach my hand over that enormous ham that was his muscular leg to reach the gear lever. “I don’t think this will work,” I said and looked at him. He had to completely tilt his head to enter the cabin. “You'll have to ride in the back.” “Haha!” He chuckled and smiled. The very idea made him happy. He was like a playful boy, a huge boy, packed with muscles and strong... strong as shit … He climbed into the box of the truck and we left for the field. When we got out on the road and I was sure Lucas could not hear us because of the wind, so I said to Maite: “A giant…” Maite looked at me and giggled. I repeated: “He is a giant …” “And you haven’t seen him shirtless ... you don't know the size of his muscles…” “Someone is horny.” “Haha! No, you don't know how his chest looks... it turns me on just by touching him ... it's all hard …” “Ok... but it's not normal …” “I don't care! The most impressive thing is his strength …” “And are you still fucking a lot?” “All day ... he is hard all the time... and when he is over ... you do not know what it is ... the other day we took five times in a row and we ended up all covered in cum-” “Ha! He’s a stallion.” “Yep, he’s ... he’s a muscle stallion.” “The muscle stallion is listening to you two, haha!” Lucas said from behind us through the window. Maite laughed out loud. Before going to the countryside, we stopped at a supermarket in the nearest town. We would stay for several days so we needed provisions. I was used to big purchases before going to the countryside, but I never bought as much as I did at that time. Everything we wanted Lucas said that we needed more. It was easy to obey him, looking over our shoulder at the giant behind us with a chest that jutted out like two huge boulders and two arms that he could not lower to his sides because of the immense size of his lat muscles. We filled some huge boxes that Lucas loaded up into the truck without the slightest effort. We arrived right after noon. The trip had tired us and we decided to take a nap. I went to look for Ramón, the person in charge of the house, to tell him that we had arrived and to ask him if he planned to butcher any cattle since the meat freezer was empty. I found him behind the other house, cleaning the sink. I let him know that we would stay for a few weeks ... maybe a month and that we wanted meat so as not to spend so much on groceries. He told me there would be no problem and that he would take care of it in a few days. Then I went back to the house to nap. When I got up I knocked on the door of Maite and Lucas's room and discovered that they were gone. Outside the sun shone and it was hot. Then I heard some laughter outside. They must be in the pool, I thought. The idea of seeing Lucas's incredible wet body made me go back to my room to change into my swimsuit. When I left the gallery I saw Ramón “Ramón! Can we use the pool?” “Yes, I told your friends there.” “Great, thank you!” "That Lucas is a true giant," Ramón said as if he described the weather. Tell him to be careful when jumping in so that all the water does not splash away. And we laughed. “He must be very strong with muscles so big. It would be good to have someone like him to help me with the wood.” Then I realized that the baskets were empty of firewood. Although it was hot during the day at night it could get very cold. I imagined Lucas with his gigantic muscles and his chest in the air cutting a tree and I could only say: “I’m sure Lucas would love to help with that …” And Ramón left. When I found Maite and Lucas they had not yet gotten into the pool. They were playing with the hose, spraying each other. Lucas had not taken off his shirt yet but it was soaked which made the fabric of the shirt cling to his body and his pumped muscles. It clung to his chest, to his shoulders, to his back, to his arms and to his waist. Under the shirt he looked like an inflated man, muscles like balloons, so big he did not seem real. His muscles were enormous, I had never seen a man with muscles like that. When I told them that the pool could be used, they dropped the hose and took off their clothes. Maite had a swimsuit underneath but Lucas did not, although that did not stop him. He took off his pants and was left alone in his underwear. The most impressive underwear. Wow...what do I say? The most impressive legs I had ever seen appeared in front of me, full of muscles, huge and bulging. Peeping under the fabric of his drawers was a cock that was as thick as my leg and moved with each movement. When he took off his shirt I had to grab the chair to keep from falling. His chest was covered with a perfect line of hair. Huge pectoral muscles protruded like two mountains over defined abs and on both sides of that chest two round, fiber-filled shoulders crowned the most impressive arms I would ever see in my life. Simply muscles on top of muscles. Huge biceps ripped and hard triceps. His whole body was a succession of mountainous muscles ... and his back ... was a valley of immense muscles. He was the image of strength. Lucas jumped into the pool and as Ramón said, the water overflowed everywhere. He and Maite started playing. She was trying to escape the giant who was chasing her. He was so big that it was difficult for her to move, and when he grabbed her he pulled her up as if she weighed no more than a tennis ball and made her fall into the water. Or else he hugged her with his arms to kiss her. Maite, who was skinny, was pressed between his huge muscles and she placed her two hands on those pectorals that were as huge and hard as stones. "Be careful you two, the sun is strong today," I said as I put on sunscreen and went to lay on the deck chair. Maite jumped out of the pool and became protective. Then the mountain of Lucas climbed slowly up the stairs while water fell from his body as if it were a waterfall. He found it awesome to be so big and muscular and every so often he looked at his own body to see what happened when he made this or that movement. Maite told him to come over so she could help apply his sunscreen. Lucas stood in front of her as if he were a statue. Looming high and tall over her. Without stopping he looked down at her from above his immense chest. “Stop that!” She said and hit him in the leg. Then Lucas relaxed and lifted her up like a baby. You could tell that both of them were amused by the enormous strength Lucas had with those big muscles. He lifted Maite and grabbed her as if he weighed nothing and she rested her hands on his huge shoulders, on his all hard arms or on his chest. While holding her with both arms she began to rub the lotion on the round, hard shoulders, gigantic arms and massive chest. That marvelously muscular chest Lucas had. He seemed to enjoy that, I even saw some perversion in his eyes for having muscles so big that his woman was touching. She seemed to worship his body as she applied the sunscreen, massaging his muscles and feeling how strong and how hard his body was. When she rested her hand on a muscle he flexed it for her so that she would feel how powerful his body was, how immense his strength was, and the stud that he had become. “Stop it, silly!” But she loved that her boyfriend had become that huge and powerful man. She especially enjoyed being shown by Lucas how immensely strong he had become: a mountain of immense muscles and enormous strength. Afterwards, Maite started to sunbathe while Lucas went swimming. Swimming without stopping for an hour, without getting tired. All his muscles were wet and shining in the sun that was doing a wonderful job of highlighting his body. I spent my time watching his shoulders, his back, his arms. It was just unreal that someone was so muscular, so big and so strong. When the afternoon came, Maite and I made lunch while Lucas went to work on his thesis. Since the house was big, while we were in the kitchen there was no way Lucas could hear us. “A stud…” Maite looked at me as she washed the lettuce. “Lucas is …” I could not find words to describe it. “...I can not believe the size of his muscles …” She smiled and blushed. "Not only that," she added as if it were a secret. “You do not know how hard his muscles are and how insane his strength is.” “I did realize that! He was throwing you like a ball!” “Hahaha! That's nothing. He told me that I weigh nothing for him, that his muscles are so strong that he can lift a car.” “Don't fuck with me!” “I swear by my life!” “Maite, this is not normal …” “I already know that! But does it matter?” “Of course that matters, what if it’s ... I don't know ... something weird …” “What could it be?! An illness? It would be the best disease in the world! All men would want to be sick with that!” “and ... when you have sex ... I mean …” “We have to be careful ... yes …. His body is too big and heavy that if we are not careful he can hurt me ... but he has a lot of control over his muscles …” “I mean... what about his cock ...?” “Ah, you moron! It's huge, yes. The biggest cock I’ve seen in my life. I can even sit on it and it does not go down. You do not know he looks like with a hard-on, he is a god.” “But how do you do it? I mean if he is so big…” “Oh! How are you going to ask me that?!! Haha! At first it hurt a lot, but he is super careful. Besides, the truth is that as he grew in size and I was able to keep accommodating him somehow …” “And you enjoy it, right?” “He is affectionate, but at the same time he is very strong. In other words, his body is full of huge muscles and when he gets aroused, he gets harder. It almost as if he gets bigger, becomes more muscular. It is something impressive.” “That body is impressive.” “I told you…” We cooked and sat to have dinner. Lucas ate enough for five people. Since we had returned from the pool he had not put on a T-shirt and all his magnificent muscles were exposed for all to see. Every flash of light cast on his body a perfect shadow, a more impressive figure every time. That night before I went to sleep, I heard how Maite shouted on the other side of the door: Lucas must have been impaling her with his huge anaconda and his muscular body. The next morning I told them I was going to chop a tree with Ramón and Lucas asked me if he could come. "I'd like to try it myself, I want to see what all these muscles can do," he said and flexed his arms, in which two immense mountains rose. We found Ramón in the middle of the pine forest. "You brought the giant," said Ramon, laughing. “I never saw such a big man,” he added. “Do you eat iron or what?” Lucas laughed and said: “Is this the tree?” It was a huge and quite broad tree. Ramon nodded and saw that Lucas was standing in front of the tree and asked: “Are you going to pull it out with those arms? Because it seems to me that the poor little tree will not be able to defend itself.” And laughing he handed the ax to Lucas, which in Lucas's enormous hands looked like a toy hatchet. "You have to chop like this," Ramón started to show him, but Lucas seemed focused, almost as if he knew exactly what he had to do. He took a single powerful swing and that was enough. The tree fell down. “Where did you learn to do that ?!” Ramon asked. “I've never done it before ... but it's like I knew how to do it ... as if my muscles knew …” "Then you must know a lot," said Ramón, looking him up from the bottom to the top. "I mean ... because of the size of the muscles you have.” "Haha," Lucas said, "I'm a little muscular.” “A little? No way! I’ve never seen such a large man! And I can tell that those muscles are not for decoration. I see that you are very strong.” Maite walked, having seen Lucas’ impressive show. “Can you lift that tree, Luc?” asked Maite. “I suppose so, it doesn't seem very heavy.” “Very heavy!? Ramón asked, unable to believe it. "If you lift that, I'll call you Samson.” Lucas returned the ax and walked to the middle of the tree. He crouched down and as if the tree was made of air he lifted it up to rest it on his shoulders. The expression on his face did not seem to reveal any effort but his body suddenly bulked up as if his muscles acquired another density. Then he grabbed the tree with both arms and started doing shoulder presses. He completed twenty reps before dropping it on the ground. He flexed both arms and laughing said: “You can call me Samson.” “My God.” said Ramon taking off his hat and approaching Lucas. He only reached his waist. “Can feel your arm?” “Sure!” Lucas said, bent over and flexed his gigantic arm close to Ramon’s face so that he could touch it. Ramon grabbed his arm with both hands and squeezed hard. It was as if he did not do anything. “Dear god ... how strong you are? Have you ever fight with a bear ... or with a bull?” "Haha, no, I have not fought with a bear or a bull," Lucas said, laughing. Maite approached his side and he lifted her with one hand, grabbing her ass as if his hand were a chair. He pulled her close to him and kissed her. He held her by his side as if she weighed nothing. His body seemed even more immense and strong than before. Ramon sat down with a bottle of rum in the gallery where Lucas was also sitting. Maite had gone to walk with the dogs and Lucas, sitting in the chair, watched her from afar. He was barefoot, only wearing shorts, the only thing he could fit into. His huge chest, his broad shoulders and muscle-covered back were exposed. I spied from the window. Ramon took some rum and swallowed hard. He could not believe the size of Lucas' muscles and he ogled his gigantic torso as if it were impossible. “How much does your body weight? He asked. “The truth is that I have no idea ... I have not weighed myself for a long time, the last time I did I weighed 250 pounds. “I know how much a bull weighs ... it's between 1700 and 2600 pounds ... Those muscles that you have can not weigh less than 900 pounds... all your muscles are very big…” “900 pounds? Do you really think that my muscles weigh so much?” “You have an impressive body. I never met anyone who had such large muscles and such strength.” “Hahaha.” “You have very good arms. Not just massive, amazing shape too.” Lucas smiled and flexed both arms. Ramon could not take his eyes off the immense size of those biceps. Lucas stretched his arms. “Yes ... I feel súper strong.” “With that body you better feel strong.” “I feel like I could tear that tree apart with my hands.” “Only with your hands?” “Yes, would you like to see it?” “Definitely.” Then Lucas got up and went to where Maite was. His broad back was packed full of muscles was doing an impressive job, something worth admiring. Ramon did not take his eyes off him. When night came, Maite and Lucas went to sleep. I waited for a few minutes to pass and then approached their room until I reached the door. I leaned my ear and listened. "You liked what I did today?" Lucas asked. “What did you do today?” “I do not know if you saw but I pulled a tree out of the ground with my hands.” “Oh yeah?” “And you liked it?” “Like what?” “I don’t know ... maybe how strong I am ... or the size of my huge muscles…” “What do you think?” “I think it turns you on ... how big I am ... and the strength I have …” “You think so?” “Yes, I think it turns you on to see my body so full of muscles ... these huge pecs and the strength of these arms …” “And what else do I like?” “And you like this cock and how big it is …” “Oh, baby. Ah…” “Come here ... touch my chest …” “Ah, you're super hard, Luki” “You do not know how strong I am. Look at my arms …” “Ahh…” “I'm the biggest and strongest man in the world.” “Fuck me, babe …” “Would you like me to fight a bear ...? With these muscles I would destroy it.” “Aw... your cock is enormous.” ... The next morning when I woke up I found Maite in the kitchen. Lucas had left with Ramón. She didn't know where they went. I looked out the window and saw in the distance the immense back of Lucas. They were in the bull pasture. We ran there. Maite was scared. When we arrived Ramón closed the gate leaving the bull in the same pen as Lucas. “Lucas, get out of there!” Maite shouted. "Easy," said Ramón, "Nothing will happen to him. Look at the size of his muscles, that man is stronger than a bull.” It was true. Lucas had widened his legs as if he was going to stop a penalty kick. His entire body was tense and suddenly looked as if it swelled. He was growing. He seemed to be expanding to prepare to overcome the bull in muscles. Then the bull kicked, shook its head and threw himself at Lucas. Maite screamed and looked away. But Lucas only extended his powerful arms full of enormous muscles and stopped the charging bull by grabbing its horns. He only had to retreat a few centimeters. His muscles tensed and became more visible. He looked to be growing in front of us. His back was widening to take the effort and push the bull. He stepped forward and the bull moved backward. Lucas' chest suddenly swelled and became even bigger. His shoulders were inflating and his rib cage expanded and lengthened. He was becoming more muscular in front of us. Bigger, stronger. He took another step and then another. It was no longer an effort. Then he suddenly reached down and lifted the bull with both hands as if it were a small dog. He then held it up with one arm as if it were a kitten! His body had become more impressive and gigantic than before. He was just a monster, a super strong man, full of immense muscles. His strength was enormous. "Look at those muscles," Ramón told Maite. "That man is stronger than a bull, stronger than a bear. Look at that chest. No animal has such large muscles. He is the strongest stallion I’ve seen in my life.” I assumed Ramon referred to Lucas as a stallion due to the massive cock that was obviously evident against the fabric of his pants while his muscles did a wonderful job holding the bull. “Look, Mai. Look how hard I am!” he said and flexed his other arm. “A bull can’t hurt me. I'm too strong. I feel as if I have grown even more. You look so tiny. Haha!” He set the bull down and let it go. Maite ran to him and he lifted her to press her against his muscles. She was about to cry and start hitting his immense chest while Lucas was laughing. She stops and started groping his chest feeling how strong he was. “Aw... Luki... your body is so dense.” “Do you like my chest...?” Lucas had just become bigger, more muscular and taller right in front of our eyes. His body looked like it was carved in stone and his muscles glowed harder than granite. It was an even more impressive version of himself, stronger and with an even bigger chest, even wider shoulders. That afternoon, Maite received a call from the laboratory. She had an opportunity to participate in a conference in Córdoba. In an hour she grabbed her stuff and returned to Buenos Aires. Lucas and I would stay two more weeks. It would be enough for him to finish his thesis. Before she got into the car he picked her up and she buried her face between his huge pecs, stroked him with her hands, touching all those immense muscles that Lucas had and told him that she was going to miss him. She left and Lucas stood there waving his immense hand and arm saying the sexiest goodbye I’ve ever seen. The idea of me staying alone with Lucas bounced in my head like a ball. Lucas was a quiet man and I had never seen him angry but it was one thing to be with my friend and his boyfriend and another to be alone with Lucas. If a man who was as immense and strong as he got angry, what could I do? The heat rose a few degrees and the days became more beautiful. Lucas had settled in the study and me in the dining room. Everyone was involved in their own things. He in his studies and I in my books. Unfortunately, as soon as I would start reading my imagination would quickly leave what I was reading to think once more about the huge muscular chest of Lucas, his impossible strength, and how hard his body was. One morning I got up earlier than usual and saw Lucas heading out. “Are you going to run?” I asked. He was in his usual clothing, only shorts and some shoes. “I'm training early.” ”Would it bother you if I go with you!? I could use a little training.” “Sure, that would be great!” We headed out running. The feeling I had was strange. At my side I had a giant, ultra-muscular and strong as five tanks, and yet at the same time I felt as he considered me an equal, that for him we were just two men running in the morning. We talked about several things. Lucas was a kid like any other that weighed ten times as much as a normal man and his body was as perfect as a statue. He took me down through a path between the trees and told me he had been training there. When we arrived at a clearing he told me we could do some push-ups. He seemed to enjoy training with someone instead of doing it alone. We crouched down and began our push-ups. I got to 15 and dropped. But Lucas did not stop, even when he passed the 100. His arms were moving like pistons down and up at full speed. He got to 200. Since he didn’t stop I did 12 more. He reached 300. I tried 8 more and I died there. “Climb onto my back,” he said and I got on. “Lay down and hold on to my waist because I'm going to go very fast.” I leaned my face against his back covered with muscles. It was hard and soft at the same time, powerful as shit. Lucas started going down and up. He reached 1000 and stood up. “Tired?” I asked. “Nope. I don’t feel resistance. It's like moving my arms. I need more weight.” “Lucas, you did a thousand!” “Haha, yes I know. But what do you want? Look at the size of my muscles! Look at the arms I have,” he said and flexed both arms. "Any man with these muscles could do the same. I am too strong to do push-ups without resistance.” "I'm out of shape," I said without thinking, I still had not regained my breath. Lucas looked way down at me from his gigantic height. For him it was like looking a skinny toddler. “You should eat more and gain some muscle mass. How much do you weigh?” “I think 130 pounds …” “Really?!?! HAHA! ... you're very skinny …” Then he left in the direction of some trees and I followed him. His back was a wide mountain full of muscular valleys. He seemed like a walking robot. With so much muscle you would think it would make it difficult for him to move. He stopped and I saw the tree that he had cut down in one fell swoop was still there without being chopped up. “I thought Ramón had already cut the wood …” “I asked him not to do it ... it’s the best thing I found for me to train with.” And having said that, he grabbed the trunk and lifted it up on his shoulders to do some squats. He completed 1000 and with each one his legs swelled more and more. When he finished they seemed to have pumped up to twice their size. Without saying anything he started to raise and lower the trunk over his head to train shoulders ... you can imagine how many he did ... I could not believe it ... he was inflating in front of me with every movement he made. More and more muscles appeared in front of my eyes. When he finished training his shoulders he lowered the trunk in front of him and rowed it, the same number of times, with his back becoming wider with each repetition. Then he leaned back on another trunk and started training his immense pectorals... I could not believe what I was seeing ... his body was expanding, growing in front of me, his huge chest was getting stronger and harder ... after he had pumped his chest, it was time for his arms. Without waiting, for a minute he began to do biceps curls with the trunk ... “OMG!!...” “Haha! Impressed? I told you that I am too strong to train without something to give a good resistance ... my muscles need a lot of weight …” When he finished he dropped the trunk. His body had become larger, harder and brighter. His chest seemed to be carved in gold. Then we heard some barking in the distance. A herd of dogs came running through the gate. Ten huge, snarling dogs were barrelling toward us. I had never seen them and from the ferocity of their barking I guessed they were not from any neighboring field. The speed with which they ran towards us and their barking scared me. Suddenly I froze, running would have been the worst idea. The dogs surrounded us, growling and barking. Suddenly I felt the heart in my throat. Then I felt that I was rising. Lucas reached down and easily picked me up and held me in his arms. There I was just below his gigantic and hard chest. Supported by his powerful arms that could hold me without the least effort. "Easy," Lucas told me in a calm tone that accompanied all his immense muscles. A hard and powerful tone like his body. He pressed me to his chest and I could feel the heat and the strength of his muscles. Without thinking I put a hand on one of his incredible pectorals. It was an indescribable feeling. He held me in his arms while the dogs barked around far below. But for Lucas those dogs did not pose a threat. His gigantic body was so big and tall that the dogs could not get much past his knees even if they jumped. A truck passed through the gate and the dogs turned around and left us behind. Lucas stared at them with me in his arms. It was as if I had forgotten that he was carrying me. “They're already gone.” “I hate dogs,” I said. Lucas smiled down at me over his chest. “Do not be afraid. If I'm close, they can not do anything to you. I don’t think they would dare to attack someone as big and strong as me. “Thank you.” “It's nothing, kid.” “Kid?!” “Haha, sorry ... it’s just that to me you are very small ... I mean...look at me ... I can hold you in my arms and I can barely see you under my huge chest … “You don’t even get tired, do you?” “Nope, and after pressing that tree I'm all pumped and hard. Look,” he said as he held me with one hand and flexed the other arm close to my face. “Look at the size of my biceps. It is bigger than your head! Touch it! You see? It’s so hard, like a rock... press hard.” “Wow …” “Press hard, try to dent my muscles …” “I'm squeezing with all my strength!” “Haha really? I don’t feel anything... When I train with so much weight afterward it's hard for me to move.” “Your body is incredible …” “What is what impresses you most about my body?” “I don’t know ... everything! ... the size of your muscles ... the strength you have ... your chest …” “And as you saw, how after training with serious weight ... I get much bigger …” “Lucas, you just pressed a tree …” “Haha, that's nothing, little man. I can lift much more ... and then I get huge ... you couldn’t even imagine the size of my chest then ... you would go crazy …” “I would like to see it…” “I have two workouts left just like this one ... but tomorrow I want to train really hard ... if you want you can come with me and I’ll show you the size of my muscles when I lift heavy ... The next day I followed Lucas through the woods again ... we reached the edge of the field where we had demolished an old shed some time ago. It had been built by taking advantage of some huge rocks that formed a small cave. Now there were only remnants of all that and in the center as if a huge rock that had been left it there. Lucas went straight to it. It was so big it looked about twice the size of Lucas. It was too big ... the mere thought of it being raised up scared me. “Be careful, little man…” he said. Lucas reached down and opened his arms to cover the rock as much as possible. It was too big, he was not going to be able to lift it. Then, to my surprise, he moved it a little, picked it up just enough to grab it from a protruding piece. That was enough for him to get leverage. His arms exploded in size from the second by the effort, it was as if they multiplied by two and then his shoulders did the same. He had to make an effort, for the first time since we got to the countryside I saw that he was making an effort with that incredible body he had. He picked up the boulder and held it above his head. And he started lifting it! He did the same exercises as with the trunk, only he did less reps due to the heavier weight. You could tell that it was hard for him, that he sometimes lost his balance and had to adjust. But each time he pressed the rock his body responded, growing bigger, taller, stronger and shimmering as a result of his perspiration. When he finished and dropped the rock he was no longer the same man. His body was simply from another dimension. He slowly approached me and stood a few steps ahead, watching me from the over the top of the shelf of his incredible chest that jutted like two mountains. “Haha! Wassup, little man? What do you think of the muscles I have now?” He said as he flexed both arms. “OMG!!!!...” “Haha, impressed? Do you want to see how hard my muscles are now?” He lifted me with one hand and flexed the other arm in my face again. “Feel my muscles…” It was much harder than yesterday … “God, Lucas ... your body is so impressive ... you are super hard …” “Haha, I know ... you do not know how turned on Maite gets when I train like this ... she goes crazy …” “I imagine…” “Look ... touch my chest …” The very idea left me paralyzed and I barely dared to place both hands on his pecs.” “Come on, little man, do it like a man! Don’t be a wimp! “It’s awesome…” “Hit my muscles…” “What?!” “Hit me in the chest ... come on..” “Are you sure?” “Do it! ... do you think you're going to do something being as tiny as you are ... don’t you see the size of my muscles? Come on, hit my huge chest …” I hit him ... it was like hitting a wall. “Harder...” I hit him harder. “Haha, come on, harder!... hit this man's chest …” I tried one more time and I hurt my hand. Without thinking I leaned against his chest to rest. “Haha, is that all, little man? I told you I'm too strong …” “Sorry…” “Haha, you can touch my muscles if you want …” “Let me down please,” I asked him, I was shaking. ... That night I cooked an impossible amount of meat for Lucas to eat. When we finished eating he sat on a double chair and I sat on the other. “Isn’t annoying to be so big?” I asked. “I mean, everything is now too small for you.” “Do you think I'm too big?” “You are huge.” “Haha, yeah, I love it ... I love having all these huge muscles and being all hard ... and having the strength that I have is surreal ... girls go crazy when they see me ... they are already impressed when they see me with a T-shirt ... but when I take it off they go fucking crazy ... they want to touch my chest ... and after five minutes they start sucking all my muscles ... it's crazy ... I'm getting more muscular …” “I-…” “Haha, you were speechless ... yes, little man, I'm immense but I'm still getting bigger … in a few months you will not even reach my knees! ... imagine how huge I am going to be then…” As we talked he began to grope his cock through his trousers. Under the cloth I could see the anaconda that was growing … "Besides, that’s not the only part of me that is getting bigger ... I bet you never saw a cock this size," he said and pulled out his cock. It was immense. Massive. Gigantic. Longer than my leg and wider. “Haha, impressed? I love that it’s so huge …” And he began to jerk it off from top to bottom, slowly, with one hand while with the other he felt up his immense and hard chest. Without thinking I pulled my cock and started jerking off like him, looking at his immense and muscular body and his gigantic cock. “Haha, so you like men ... come here, little man... stand up …” I stood in front of his cock that now reached up to my forehead, It was so huge… “Haha, even my cock is taller than you …” I grabbed it with both hands ... it was as thick as a leg ... it was hard and hot. Lucas touched his muscles and licked his biceps. “Lucas, you're so huge ... I've never seen a bigger man in my life …” “Come here, little fag ... touch my chest…” I started to massage him and then began licking his huge pecs. “Haha, what a homo you are ... so you like the muscles that I have ... I knew you were a homo from how you looked at my muscles ... I can tell you were desperate to touch me ... enjoy my body, little homo... touch these muscles that I have ... feel this immense man…” Then he got up and took me to the room. He threw me on the bed and stood towering in front of me with his cock pointed at my mouth. “Well, little man, this is your chance ... haha... this giant man is going to fuck you... never in your fucking life will you be able to touch a body as muscular as mine ... open your mouth, try to take my cock. .. haha, you're so fucking tiny ... look at the size of my cock ... I'm might break your jaw...come on!”, I opened bigger. “It’s so fucking big it might kill you ... haha... look how big my muscles are …” He then ripped my clothes off and laughed, “Haha... you are so skinny ... little man… puny man ... look at the difference of our arms ... you have no chest … … my arms might be bigger than your chest! … look up at the chest of a real man, little fag ... touch my pecs... feel my muscles …” He spoke as he pressed me against his enormous body while looking at the wall mirror. “Haha, look how hard I am …” It was like he was using my body as a sponge to clean his immense muscles, rubbing me all over himself. “You're just a tiny, little homo... I could crush you just by pressing you against my body ... I hope you're thirsty to drink all my cum…” And that was the last thing I heard. He lowered me down and pressed my mouth against his huge cock and came. The last thing I saw before I lost consciousness was his giant chest getting even bigger....
  14. Hay mucha diferencia entre ambos idiomas. Me sucedió que algunas frases que funcionan en inglés, en castellano no tienen el mismo efecto y viceversa. Pero el lunfardo si funciona.
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