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Pater admirans praedecesssor

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Felix

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Habia encontrado un libro antiguo en la biblioteca, tirado debajo de un estante donde nadie lo podía ver, hasta que coincidentemente (o por alguna otra razón) lo encontré. Era un libro de hechizos y pociones, tenía algunos dibujos de lo que parecían ser guerreros grandes y fuertes, hombres de gran estatura y uno que otro con lo que parecían ser un enorme pene. No sabía de cuándo era o de quien era. Estaba escrito en otro dialecto pero afortunadamente había algunos parrafos escritos en español.
¿Era posible que este libro tuviera la capacidad de cambiar a los hombres en adonis?
¿Pero y que tal que era una farsa? ¿Pero... Y si tambien podía ser verdad?

El solo pensar en hombres grandes y músculos me puso a fantasear y excitarme.
Decidí que iba a probarlo. Decidí que lo intentaría con mi papá, el hombre ya tenía sus años, era algo bajito lo cual no le ayudaba y su cuerpo estaba descuidado y un poco gordo. Si el libro no era real, al menos le daría el mensaje a mi papá de que se cuidara mejor.
Fui a buscarlo y lo encontré en el garaje, haciéndole algo al auto, estaba usando una camisa sin mangas que le quedaba algo corta, dejando expuesta su panza.
-:"¿Oye papá puedo intentar algo contigo?"
-:"Uhmmm claro,¿pero que es?"
-"Oh nada, solo un poco de magia"
El hombre no era supersticioso, así que no me hizo mucho caso y siguió con lo suyo. Abrí el libro, le di una hojeada rápida y me detuve en una página.
"Incrementum Dido Aeneae" decía el título de la página.  Lo único escrito en español era una pequeña anotación cerca del parrafo donde estaba el hechizo.
"Los músculos del sujeto crecerán, según la admiración que reciba por su cuerpo, está puede ser desde halagos, contacto físico hasta un simple pensamiento"
Después de eso el texto estaba borroso
"Efectos... El sujeto podra seguir crecien... Su primer admirad... Lo sigue adorando... NO USAR EN..."
No le hice mucho caso, si fuera importante estaría completo el texto.
Decía que para comenzar debía tocarlo del hombro y recitar el hechizo, papá no me hizo mucho caso y seguía en lo suyo.
-:"Deus roboris, huic date magnitudinem, fortitudinem et arma iam tuae bellatorem, per hanc vocem mortale"
No pasó nada.
-:"¿Terminaste?"
Preguntó mientras seguía metido en el auto.
-:"Ehmmm si" dije un poco decepcionado.
Camine para salir del garaje, pero me detuve en la puerta para decirle a mi papá
-:"Ammm papá, creo que te ves bien hoy"
-:"Jaja muy gracioso"
Me quedé en mi cuarto leyendo el libro hasta que anochecio, pensando en la farsa que era, hasta que oí que tocaron a mi puerta.
-:"Hijo, ¿que habías dicho en la tarde antes de salir del garaje?"
Era papá, sonaba confundido.
-:"Uhmmm, que te ves bien, ¿Por qué pregun..."
-:"¡UHGG MIERDA!"
El grito de mi papá me interrumpio y escuche un golpe contra la puerta. Me levante de inmediato y abrí la puerta.
Ahí estaba mi papá, sudando, a mi altura y con el cuerpo de un deportista. Ya no era un viejo gordo, ahora era un hombre atlético. Su musculoso torso estaba apretado en su camisa, el pantalón que tenía ahora dejaba descubiertos sus talones de lo pequeño que se había hecho.
-:"Creo que... Lo que sea que hayas hecho... Funcionó".
No sabía que decir, lo único que pudo salir de mi boca fue:
-:"Wow".
De pronto papá empezó a gemir otra vez, entre dolor y placer, mientras sus pectorales comenzaban a crecer y romper la camisa, su espalda se empezó a ensanchar y sus hombros a inflar que empezó a llenar el espacio del marco de la puerta. Sus bíceps parecían balones lo suficientemente duros como para poder hacer trizas una roca. Frente a mí comenzó a hacerse más alto, más músculoso y el lo estaba disfrutando.
Ahora tenía que voltear hacia arriba para poder verlo a la cara. El levanto su mirada hacia mí y sonrió engreídamente.
-:"Veo que te gusta lo que ves hijo".

Dijo apuntando a la clara ereccion que estaba teniendo. 
Comnezo a acercarce a mi mientras yo me hacía para atrás hasta que me tuvo contra la pared.
-:"Vamos, no quieres tocar estas, o esto, si te portas bien te dejo tocar mas"
Me dijo mientras pasaba sus grandes manos sobre sus bíceps, su musculoso pecho y su voluminoso bulto en la entrepierna.
Mi cara quedaba a la altura de su pecho y mis manos apenas cubrían un pequeño pedazo de sus gigantescos brazos.
-:"Solo ayuda a papi a crecer un poco más"
-:"Yo... Yo no... No voy a..."
Pero el solo pensar en el colosal cuerpo de mi papá lo hacía crecer más, el me provocaba a propósito para hacerlo crecer más.
-:"No te estoy preguntando".
Me tomo de la cintura y como si nada me levanto y me puso sobre su hombro como si fuera un costal, tomó el libro y me llevó al auto. Por más que intentará resistirme, a papá no le costaba nada mantenerme en control y no sólo por su fuerza, si no también por su imponente presencia.
Comenzó a manejar hacia la ciudad, vivíamos un poco lejos así que tomaría un tiempo llegar. Mientras con un musculoso brazo tomaba el volante, el otro sostenía el libro, que, aunque estaba muy poco flexionado, una enorme pelota de musculo sobresalia.
-:"¿Así que cada que alguien me admire voy a crecer? Me parece genial, pero si quiero ser más grande necesito mas que solo a ti."
Dijo mientras flexionaba sus pectorales.
Solo me provocaba más y más. Su camisa comenzó a romperse al ya no poder resistir con él tamaño de sus músculos, trataba de no verlo para no hacerlo crecer más, pero era algo hipnotizante, ver cada parte de su cuerpo cubierto de fuerte y duro musculo.
Detuvo el carro, me dio el libro y salió del auto, dejándome encerrado a mi dentro. Se arrancó lo que quedaba de tela sobre su escultural torso dejando expuesto todo musculo en el.
Al asomarme detrás de su enorme figura pude ver detrás de él un letrero de luces iluminando la calle que decía "BAR" en letras grandes neón. Pero no era cualquier bar, podía ver una fila larga de hombres, algunos sin camisa, otros con tirantes de cuero y otras cosas más.
Papá iba a entrar a un bar gay para volverse más grande.
-:"Papi vuelve en un momento, no intentes escapar"
Lo dijo de una forma tierna y amable, pero con su ahora gruesa voz se oía más como una amenaza.
-:"No papá, no lo hagas, no sabemos que es lo que te pueda suceder"
-:"Claro que lo sé, por eso voy a entrar".
Aun después de advertirle a mi papá, el entró al bar sin dudarlo. El iba a crecer tanto como el quisiera.
Ni siquiera tuvo que formarse, solo tuvo que coquetear con el guardia y este lo dejó pasar.
Busque en todas partes del libro pero no encontré ninguna forma de deshacer el hechizo. Mi única opción era sacar a mi papá del bar. Debía buscar una forma de salir del auto, trate de botar el seguro de las puertas pero no pude, pensé en romper una ventana pero ahora me aterraba lo que me fuera a hacer mi papá si le hacía algo a su auto.
Al final encontré una llave de repuesto escondida en la guantera. Salí del auto y fui corriendo al bar. Pasé al guardia y entre al bar, estaba lleno de gente, la música a todo volumen y las luces brillantes deslumbrando el lugar.
"Encuentralo rápido para sacarlo lo antes posible" pensé. Pero papá resultó ser más fácil de encontrar de lo que esperaba.
Ahí estaba el, rodeado por una horda de admiradores que lo adoraban, tomándose fotos con el y acariciando cada parte de su cuerpo. Mientras el creciendo, más alto que antes y mucho más musculoso.

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Ese ya no era mi papá, eso ahora era una bestia.

Me acerque al tumulto para ver si podía hacer algo, aunque quizás ya era demasiado tarde para poder siquiera intentar algo. Mi papá volteo a verme y me tomó con sus brazos, levantándome sobre su cabeza. 

-:"A un lado todos, este es mi chico, todo este cuerpo es de el" 

Grito juguetón, mientras hacía pesas conmigo. 

Todos gritaban de emoción y se acercaban a mi papá para poder probar un poco de sus músculos dignos de los dioses. 

Papá me bajo y me puso a la altura de su cara. 

-:"Hay que buscar un lugar más privado". Me dijo y me beso en los labios. 

Comenzó a volverse más grande. Sus pantalones se hicieron trizas antes las gigantes piernas de aquella bestia, un enorme bulto colgaba a la altura de sus rodillas y comenzaba a levantarse con fuerza. 

Recuerdo el ruido de la pared rompiéndose cuando papá salió del bar y los crujidos del auto cuando decidió experimentar su fuerza comprimiendo el auto a una basura miniatura.

Camino a la casa, que fue mucho más rápido que ir en auto ahora que era un enorme mastodonte. No dejaba de flexionar sus músculos y decirme lo mucho que me quería y lo grande que quería ser. Ese era mi papá ahora. 

Mi papá era una bestia y no iba a dejar de adorarlo. 

 

 

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