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El amuleto

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Felix

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Mi novio Max se encontraba de viaje por el trabajo pero siempre me mandaba fotos, postales y pequeños souvenirs de los lugares que visita para mantenerse en contacto.
El regalo de hoy fue un amuleto que llegó por correo.
"Lo encontre en un viejo bazar, al parecer le pertenecia a un antiguo guerrero que fue conocido como el más fuerte y valiente de su tribu, pero se volvió loco por el poder y cosas así.
Dicen que el que lo use poseerá la fuerza y la valentía de aquel antiguo guerrero, creí que te podría servir ja ja (no es cierto, me pareció lindo y creo que es muy tu estilo) "decía la nota junto con el amuleto.
Siempre haciéndose el gracioso, el sabia que yo no era supersticioso y ni creía en cosas como magia, hechizos y más por el estilo. Era una broma realmente mala, pero no podía negar que el amuleto me parecía lindo y me gustaba.
Me lo puse y vi como me quedaba, luego le enviaría una foto a Máx para que viera que había recibido su regalo.  Más tarde salí al gimnasio, había olvidado quitarme el amuleto, aunque como no se veía nada mal decidí dejármelo puesto.
La rutina fue la misma de siempre, hasta que me tope con Paul. Paul era el tipo engreído, era un presumido y molestaba a cualquiera que pudiera, acaparaba todas las pesas y se tomaba fotos para presumir que iba al gimnasio, pero aún así tenía un buen cuerpo y eso era lo más detestable de el.
Paul tenía todas las mancuernas alrededor suyo, pero no las estaba usando, solo las tenía para usarlas en sus fotos.
Ya estaba harto de Paul, quería gritarle mil cosas a la vez pero nunca lo había hecho, pero ese día sentía que ya era hora de decir algo.
Me acerque y lo hice a un lado para poder tomar las mancuernas.
-:"Hey enano, te atravesaste en mi foto".
Solo lo ignore.
-:"Hey te estoy hablando"
Me tomo del hombro. Eso me lleno de furia. Quite su mano y lo tomé del cuello de la playera, acercandolo a mi.
-:"Escuchame bien idiota, estoy harto de ti y de tu maldita actitud. Así que mejor empiezas hacer las cosas como son, dejas de comportarte como un engreído y nunca vuelvas a tocarme ¿¡Entendiste?!".
No se de donde salió tanta fuerza, pero lo empuje tan fuerte que lo tire al suelo.
Paul estaba tan impresionado, o paralizado, que ni siquiera se levanto o quizo enfrentarme.
Tome un par de mancuernas y me fui a otro lado a ejercitarme.
Aún seguía furioso con Paúl, no se en que momento se fue, pero me alegra que se haya ido.
Mientras hacía pesas, murmuraba mil insultos que no le dije a Paúl.
"Ugh tome una mancuernas muy livianas" pensé.
Fui y tomé otras y continúe, pero seguían siendo muy livianas, si de por sí Paúl acaparaba todas las mancuernas, ahora resulta que todas las mancuernas eran muy livianas. Cambié de mancuernas hasta que encontré unas los suficientemente pesadas, ignore por completo el peso, solo me importaba ejercitarme.
Seguí con mi rutina y tuve el mismo problema con las máquinas.
"¿Por qué todos cargan tan liviano?" pensaba mientras aumentaba el peso en cada máquina que usaba.
Despues de una hora mi camisa me estaba apretando demasiado el torso. Era muy molesta.
"Debería quitármela". Trate de alcanzar la parte de abajo de la camisa, pero mis brazos estaban tan inflados por el ejercicio que no lo alcanzaba.
Raro, pensé, aunque bastante ardiente.
"Debería hacerla pedazos, quizás mis músculos sean lo suficientemente grandes y fuertes para romperla". No sé de dónde vino ese pensamiento, pero me pareció buena idea.
Flexione cada musculo de mi cuerpo con toda la fuerza que tenía. Empecé a gruñir y escuchar la tela comenzar a romperse. Sentía cada fibra de musculo de mi cuerpo llenarse de energía.
En un instante la camisa se hizo pedazo ante mis inmensos pectorales, mis voluminosos hombros, mi espalda ancha y mis gruesos brazos.
"¿De verdad acabó de hacer eso?... Pero si no soy así de... Musculoso y... No... Debe ser el ejercicio dando resultados... Si“
Empecé a acariciar mi pecho, que al parecer ahora estaba lleno de vello, algo realmente sorprendente, pase mis dedos sobre los fibrozos bíceps y tríceps que ahora no podían ser cubiertos por ninguna manga. Mis gigantescas piernas, tan grandes como una columna.
Ahora era enorme, más que Paúl, más que cualquier otro tipo en ese gimnasio. Era algo realmente extraordinario, sabía que eso no era normal pero, era más el placer que me provocaba que ignore por completo el enorme cambio de mi cuerpo.

IMG_20190929_102032.thumb.jpg.b3bbd5336868da3f01d53a17db887f00.jpg

Seguí entrenando por dos horas más, haciendo crecer mi cuerpo aun más. Tenía que volverme el más fuerte de todos, no sabía por qué, pero tenía que hacerlo.
Quería ser el más grande, el más fuerte, quería ser un dios. Comencé a sentir un calor emanar del amuleto y comenzar a alimentar a todos mis músculos.
Creo que entrenaria un par de horas más.

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